Doble nacionalidad

| martes, 31 de marzo de 2009 | 0:32


Sucedió hace poco, y fue totalmente inesperado, tanto, que lo hablé con más gente que llevaba tiempo en Madrid y todos me confirmaron el fenómeno. Siempre me había visto como un asturiano en Madrid, pero, de repente, después de siete años, me levante un día sintiéndome tan madrileño como un nativo. Ya no me sentía extraño, ya no era un extranjero, me sentía plenamente de aquí. Soy asturiano, pero también soy madrileño. En la misma proporción. Es un hecho. Absolutamente. Porque, a pesar de lo duro que me resultó al principio, ya no concibo mi vida sin esta ciudad, mis raíces se han abrazado a ella con una fuerza inusitada. Y resulta chocante, muy curioso, se lo aseguro. Esta sensación sólo la he experimentado en Nueva York, la impresión de que también podría levantarme un día y sentirme newyorker. Y ahora, ahora estoy obsesionado con tener triple nacionalidad.

5 comentarios:

Rémora dijo...

Supongo que cuanto mas creces como persona, menos te sientes de un sitio.
Capacidad para desenvolverte en distintos habitats.
A fin de cuentas no somos tan distintos de los animales puros y duros.
Saludos futuro ciudadano del mundo

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Es una emoción muy sincera, muy intensa, supongo que a ti te habrá sucedido con otros lugares.

A ver si nos tomamos todos una cañitas en el Diario Roma. Abrazos.

LBO2 dijo...

Lo cierto es que Madrid es una ciudad que está acostumbrada a acoger a “gente de provincias”. Y los asume como propios, tarde o temprano, y hace que te sientas bien. Yo creo que sucede con todas las ciudades cosmopolitas como Madrid y New York.

En mis primeros pasos profesionales estuve allí. En Torre Picasso. Me quedó claro que es gente que está acostumbrada a recibir gente de fuera. Madrid es España. Ni más, ni menos, aunque la población inmigrante crezca día a día. Tal vez en Barcelona te hubiese costado más, no sólo por el idioma, sino porque en gran medida, son “otro país” y lo quieren ser.

En mi caso, la doble nacionalidad está a no más de 35 km de distancia. Nací en Oviedo, pero vivo en Gijón. El amor me trajo aquí. Y afortunadamente la institución para la que trabajo también me da la posibilidad de trabajar aquí. Cuando terminé la carrera me llamaron (de repente, según el número de expediente, tu número de teléfono les resulta muy apetecible). Les dije que NO. Hubo mucha gente que me llamó idiota. Me fui, vi un poco lo que había por el mundo, aunque sabía que mi deseo en el fondo era inmunizarme contra los vaivenes del mercado, y resultó que me volvieron a llamar y les dije que SI. Y cada mañana entro en un edificio muuuuuuuuuuuucho más bonito que el de la foto que nos pone Ignacio del Valle. Para los que no seáis del Paraíso Natural, una adivinanza: ¿Qué edificio hay por aquí arriba que en planta es más grande que El Escorial?. Yo, no lo sabía antes de venir, pero así es. Es fácil. No hay muchos en España. ¿Alguno más?.

Esa sería mi doble nacionalidad, y la triple, sin duda París. Procuro practicar el francés a diario; tengo con quien hacerlo afortunadamente. Me refiero al idioma de Francia ¿Ok?. Conozco bastantes capitales europeas, no todas claro, pero para mí ninguna supera a París. Me lo he pasado pipa en Londres, estudiando idiomas y en la London School of Economics, y viviendo, que para eso estamos por aquí, para vivir....Roma es alucinante, pero Paris.....Será que los genes de mi antepasada que vivió allí, pululan, pero me tira la ciudad. Sin duda.

Aunque en el fondo y en algún momento, tal vez haya que decidirse por algún lugar. Siempre he querido viajar, conocer mundo, poder comunicarme con gente de distintos sitios, en algunos casos en su lengua.....Espero poder seguir haciéndolo.

Pero por muchas vueltas que dé, siempre seré lo que soy. Hay cosas que son para toda la vida o, al menos algunos nos las tomamos así. Viviré toda la vida en Gijón pero no me siento de Gijón. En absoluto. No he echado raíces. No sé porqué.

Siempre seré lo que soy. Una chica de Vetusta, donde ubicó Clarín su magistral obra. Y sin voluntad alguna de replicar los errores de La Regenta. Que para eso se tomó su autor un tiempecito en escribirla y nos dio, una de las grandes obras de la literatura española, creo yo. Los escritores sabrán mejor.

Soy lo que soy. Una ovetense de principios de los 70, bajo el signo de Géminis. Ni más ni menos.

A diferencia de Rémora, yo sí creo y espero que seamos distintos de los animales. Hacemos a veces las cosas peor que ellos (guerras, luchas de todo tipo, muertes y hambre de niños), pero tenemos herramientas para aspirar a hacerlas mejor. Creo que debemos intentarlo.

Por cierto, en el Diario Roma, si es el de Oviedo, paré un montón por ahí del 89 al 95. Le encantaba a mi ex, médico. Se me hacían eternas las tardes allí. Y una encima de otra, año a año, me hicieron darme cuenta de que tal vez en una pareja el “agua bendita de la pasión” se acabe un día. Hay cosas, que pueden cambiar con el tiempo. Tal vez porque nosotros mismos cambiamos. Aunque no deben desaparecer; dejaría de ser una pareja para ser compañeros de piso, hipoteca.....Pero algo que nunca puede desaparecer es el placer de una buena conversación. Era encantador y galante, y buena persona, y médico, y me adoraba.....pero me aburría hablando con él. Sencillamente su conversación no me resultaba ni entretenida, ni interesante. Tampoco yo lo soy, así que supongo que le hice un favor.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

La Regenta es la gran novela del XIX, mucho mejor que Bovary, que parece una ecuaciòn. Con Clarín te emocionas, y con ese cura -que hace pesas- corriendo monte arriba para que no se cepillen a la susodicha, muerto celos, y nosotros corriendo con él bajo la lluvia...

LBO2 dijo...

Decía ese escritor avanzado, dirigente socialista clandestino, psiquiatra existencial y vividor llamado Luis Martín-Santos, (del que sale ahora su primera biografía por José Lázaro) y que nos regaló a todos su “Tiempo de silencio” que cada capítulo lo escribía de una vez, en un único vómito......No sé si el titular de este blog escribirá de la misma manera. Yo diría que no; el “curro” de documentación lleva tiempo, así que será en más de una vez, digo yo. Lo ignoro. No le conozco.

Mis entradas, aunque las escribo de una vez, no las vomito. ¡Faltaría más!. Las chicas finas y femeninas de Vetusta no hacemos esas cosas y mucho menos en público. A priori. Porque la impresión que tengo, por mayoría de los participantes en este blog es que lo mío son “vómitos”, o “peñazos” o..... Tal vez no sea por unanimidad, o tal vez no por parte de quien ostenta el derecho de veto en este blog.

Para los que opinan que lo mío son “vómitos”, les regalo un “tiempo de silencio”. Hoy a las ocho cierro el quiosco y me tomo unas laaaaaaaaaaaargas vacaciones de abril, hasta el 13 inclusive. Hay vacaciones y vacaciones ¿no?. Me voy a los Países Bajos, que éstos, aunque sean bajos, me gustan.

Como encuentre una tienda cerca del Barrio Rojo de Amsterdam donde vendan maravillosos corsés de seda, le saco brillo a la Visa. Si una se pone la vulgaridad que venden en los sex-shops, parece vulgar. Y es preciso no serlo y, por supuesto, no parecerlo.

No creo que tome por ello la doble nacionalidad belga u holandesa. Ir y volver. La persona con quien comparto mi vida, la doble nacionalidad la ostenta de hecho, real y documentada. Un gijonés “al que nacieron en Suiza”, un bellísimo país que no necesitó entrar en la Unión Europea, porque eran europeos y más avanzados que el resto, mucho antes. Y neutrales ante conflictos que no valen la pena. Muy civilizados; con dinerito (a veces mal usado) pero muy civilizados.

Que disfruten Vds. mucho del “goce” de mi tiempo de silencio y sobre todo del placer de algo que, en esta vida, de acuerdo con el escritor Ignacio del Valle, -con el que a este respecto estoy totalmente de acuerdo- requiere de “imaginación, tiempo, práctica y la dosis justa de masoquismo”. Esto es, el placer de la literatura. O que se creían. Este es un blog literario, ¿no?. No sé si debería seguir participando en tal caso, porque no sé gran cosa de eso. Bueno, lo digo porque la primera entrada que ví y en la primera que participé (tal vez la primera de muuuuuuuuuuuuuuchas, para desgracia de muchos y si me deja el jefe) se llamaba “Pornocuriosidades”; por eso, me queda la curiosidad de si será o no literario............

Sean felices, si pueden, claro. Al menos, es preciso intentarlo. Es más, es obligatorio. No lo digo yo. Lo dice LA BIBLIA. El libro, de los libros.

Tschüss!.