Ansiedad

| miércoles, 11 de marzo de 2009 | 23:29


A veces sufro ataques de ansiedad que ni Bach, ni Scarlatti ni Satie alivian ya. Por la noche, cercado, rodeado, asediado por los libros que se van acumulando a mi alrededor. Torres y torres que se van engrosando y elevando, libros que te mandan las editoriales, amigos, que sigues comprando aunque sabes que necesitarías tres vidas para leer todo lo que tienes en casa. Libros que lees para las documentaciones, libros que lees de una forma aleatoria, libros que lees como jurado de premios, libros inéditos que has de corregir, periódicos, suplementos, rarezas, ensayos, memorias, diarios, novelas, relatos, biografías... Y tú que continúas aunque no des abasto, más letras, más páginas, más, más, más, más de todo, como un adicto, como un yonqui, como un enfermo. Y para esto ya no hay cura. Y lo más inexplicable: la rechazaríamos.

5 comentarios:

LBO2 dijo...

Ojalá pudiera decir que no te comprendo, por no haber experimentado la ansiedad......qué palabra tan horrible para una mujer, qué sensación tan detestable en una dama, qué rechazable la hembra ansiosa, o que lo muestra....Cuestión de diferencia de sexos, que no géneros........aunque hombre y mujer estén hechos del mismo género, de la misma materia, modelada de distinta manera.

Se te acumula el trabajo, pero para ti es además placer, y como yonqui de letras, tienes dosis en abundancia.....¿De dónde la ansiedad?. Al contrario, deberías estar satisfecho, tienes droga abundante, seguro que alguna dura, seguro que algún crack infumable, pero tienes en abundancia. Puedes meterte dosis, tras dosis, tras dosis....sin control, sin medida, porque esa droga, no mata.

También a mí se me acumula ahora el trabajo en esta época del año. De febrero a junio, horrible. Predicar (a gogó) y “Forschung”, la otra cosa por la que me pagan. ¡Qué pretencioso!. ¿Cómo voy a hacer yo tal cosa?. Pues he de hacerlo y “supuestamente” lo he hecho, y debo seguir haciéndolo (a mi pesar, en ocasiones) y me pagan por ello, y tal vez, otorgue el reconocimiento a nivel nacional (probablemente), internacional (ni soñarlo). Pero todos los Journals que me tengo que tragar, todos los trabajos de otros que tengo que revisar “supuestamente” por ser “experta” en el tema (acabo de recordar que tengo el de un par de alemanes que evaluar antes del 20 marzo, ¡horror!...) todo lo que se me acumula por hacer para Congresos, seminarios......he decidido que no me puede provocar ansiedad. También la cosa es ahora de otra manera.......mis etapas de trabajo pre-doctoral no se las deseo yo ni a los responsables últimos de la Wehrmacht. Ansiedad, ¡jamás!. Si llega el agobio laboral, sonata de Scarlatti y hasta luego. Come dicono gli italiani: “Piano, piano.....va sano, e va lontano”. Te pones con calma y va saliendo. No podrás leerlo todo, pero seguro que podrás reconocer lo prioritario en cada momento, lo urgente, lo necesario para ir cumpliendo con todo, lo mejor que puedas. Con tu obra, en primer lugar. Vida errática la de aquel que no sabe priorizar o sacar tiempo, en primer lugar, para lo más importante. Para lo más importante, en la vida de cada uno.

Ansiedad inexplicable para mí, la tuya. Con todo lo que tienes a tu alrededor para meterte. Droga, de todo tipo y condición, para inyectarte. ¿Eres selectivo?

Yo, extraordinariamente. Sólo me vale la de alta calidad. Que es muy escasa, que no está al alcance de todos y que no todo el mundo se puede permitir. Los ataques de ansiedad que produce, entre dosis y dosis, pueden ser tan graves que, de dar rienda suelta al “mono” que provoca, el Grito de Eduard Munch en 1893 parecería un sutil canto de jilguero. Imposible mostrarlo.........la monstruosidad sería insoportable.

Como decía aquel, hace años, en el anuncio de camisetas térmicas de ropa interior: “¿Frío yo?. Nunca”.

Pues eso: “¿Ansiedad, yo?. Nunca”.

Fdo: Una yonqui.

lalecubino dijo...

Ante la ansiedad un buen partido como el de ayer.

@lbo2

Vaya como lo flipas. Lo dicho, me alegro de que hayas ido a ver a los rolling (yo también), pero te recomiendo que los escuches más.

No he probado tan magna sinfonía que propones, pero lo haré.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

No seas cabrón, Lale, que soy del Madrid :( Menos mal que el santo Casillas andaba por allí, porque si no el puro hubiera sido el doble. Sic transit... y todo eso. Ahogo mis penas con estos cielos primaverales de Madrid y las cervecitas pertinentes con la tosta adecuada. Ay, misero...

LBO2 dijo...

¡Qué alegría me has dado, Lalecubino!. ¿De veras vas a escucharla?. Es buena, te lo aseguro. Hoy por ejemplo acompaño mi Forschung (que se nota que no tengo muchas ganas de ello) con el Concierto nº 2 para piano y orquesta, op. 18, del mismo compositor de la Sinfonía que te mencioné, Sergei Rachmaninov. Los expertos-expertísimos dicen que es mejor su número 3 para piano y orquesta (opus 30), que también me gusta, pero ¡qué quieres!, a mí me parece de buena calidad lo que a mí más me gusta. El movimiento nº 2 (Adagio Sostenuto) del número 2, totalmente “flipante”. Gloria bendita para acompañar a mi Foschung, hoy a bajo rendimiento.......

No estoy en el lugar adecuado para descargar el “mono”, así que, dónde pueda hacerlo, por supuesto que insistiré con los Rolling. Ayudan mucho, ¡qué duda cabe!. Teóricamente no me pueden echar de aquí (ventajas del funcionariado; hay que armarla muy gorda para eso), pero es preciso guardar las formas. O sea, no mostrar ansiedad alguna, ni aunque haya un incendio en el despacho de al lado, o en el propio. ¡¡El extintor mental es inagotable!!.

En breve a predicar, sin mucho público hoy, supongo yo, porque el cielo azul (mi color favorito) de hoy en la Asturias patria querida, y el sol que brilla de manera “flipante”, (ni en los mejores días de Agosto, de los que tenemos pocos por aquí....) harán que el público elija otro espectáculo que el escucharme y verme a mí. Es obvio.

¡Animo con Rach, Lale!. Seguro que te terminará gustando tanto como la foto que ilustra tus entradas.....

Begoña dijo...

Se como es la sensación, un vértigo que se expande al tiempo en que el cerebro parece contraerse. Como si de repente la locura estuviera asediando en algún lugar oscuro que no se acierta a discernir. Creo que es por el esfuerzo mental de leer-asimilar. En mi caso se une la fuerza cabeza-corazón, ya que como ama de casa creo que todo mi esfuerzo es inútil, que no llegaré a ninguna parte con todo esto de escribir-corregir. Mi solución es decirme que da lo mismo, que puedo compaginar sin obsesiones mis dos trabajos. Y que un poco de descanso y nada de agobios. Me funciona. Otra cosa es conducir en los túneles largos. Porque esa ansiedad sí que me puede. Creo que dejo de respirar hasta que asoma la luz del fondo :)