Museo Vostell: final y telón

| martes, 2 de septiembre de 2008 | 0:06


Sí, no se froten los ojos, lo que tengo detrás es lo que parece: la carcasa de un MIG de combate soviético, con coches y pianos intercalados. Es una de las creaciones del alemán Wolf Vostell -pronunciese Fostell-, que arribó a la madre patria por los cincuenta, se enamoró de una española y a partir de entonces había que ponerle una pistola en la cabeza para que abandonase el país. Cosas que pasan, en la mejor tradición de Gerald Brenan.
Vostell creó este museo en Malpartida, en un antiguo esquiladero en medio de los Barruecos, un paisaje telúrico que nunca olvidarán, palabra de escritor. Si les gusta el arte, el museo es impactante, original, y si no les gusta, no dejen de ver el estanque que hay detrás. Repito, nunca lo olvidarán, fíense porque las fotos no hacen justicia a la magia del lugar.
Muchísimas gracias a su director, José Antonio Agúndez, que se tomó la molestia de ser nuestro guía y se deshizo en atenciones.
Y bien, todo se acaba, en breve para Madrid. Ya tengo morriña, a qué negarlo. Tan difícil resistirse al reverso tenebroso...




1 comentarios:

Marla dijo...

Cómo mola!! x)