| martes, 4 de diciembre de 2007 | 0:08


LAS BARRICADAS DEL ASUNTO
Hagamos una de las cosas más complicadas del mundo: pongámonos en el lugar de los demás. Imagínese que es un israelí, y que cada vez que se levanta por la mañana es consciente de que su país está rodeado por gente cuyo primer pensamiento matutino es borrar a Israel del mapa. ¿Qué haría usted? Pues repartir estopa a mansalva, es decir, palo a burro blanco palo a burro negro. Bien, ahora imagínese que es un palestino, sin país, acosado por el Tsahal y Hamas y con la misma perspectiva de que la cosa mejore como de que los españolitos podamos comer angulas esta Navidad. ¿Qué haría usted? Pues repartir estopa a mansalva, es decir, palo a burro negro palo a burro blanco. Esto es lo que se llama un juego de suma cero, donde ninguno de los contendientes ni va a ganar ni se va a retirar, con la consiguiente transformación de ambos en armaduras abolladas sin nadie dentro.
¿Solución? Según mi experiencia personal que, como diría Montaigne, es la única que conozco, sólo hay una: ceder. Y como vivimos en la época de las microsoluciones, o sea, que para salvar el planeta antes que ponernos el disfraz de Supermán es preferible separar el papel del vidrio al cerrar la bolsa de la basura, pues hay que aceptar ciertas cosas básicas. Se entiende que haya ultras en ambos bandos que rechacen cualquier acuerdo entre Olmert y Abbas, ya sea en Annapolis o en Cangas del Narcea, pero si a pesar de todo el escepticismo que conlleva cada negociación no se logra que las ataduras sean menos que las opciones, ni los palestinos tendrán un país ni los israelíes conservarán el suyo, eso sí, ambos tendrán un superficie lunar donde colocar sus respectivas cruces.
Se puede empezar con el infantil juego de yo te doy, tú me das. Yo organizo una verdadera fuerza de seguridad palestina que garantice que los grupos terroristas no se dediquen a tirar sus cohetes Kassam en la frontera y tú te retiras de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán -incluidos los colonos- y volvemos a la limes del 67. Yo garantizo que no me voy a conjurar con alguno de esos gobiernos árabes que piden un patíbulo para el pueblo de Israel y tú dejas que vuelvan los seis millones de palestinos exiliados, creamos nuestro país y sobre la capitalidad de Jerusalén ya negociaremos, porque lo de hacer un estado conjunto seguro que no va a funcionar. Y todo así. Durante años los mejores alpinistas políticos se han despeñado una y otra vez en esta pared negociadora, pero ahora se cuenta con un protagonista nuevo: el miedo. El miedo de Bush a no dejar un legado político y a que si no establece alianzas en la zona con otros países árabes y corta el nudo gordiano del conflicto, Irán acabe apretando las clavijas en el Líbano, Irak, Israel, Gaza, Siria…; el miedo de Olmert a la demografía, ya que la tasa de fertilidad de los palestinos acabará por arrollar a los judíos, en cumplimiento de aquella frase de Arafat: los úteros de nuestras mujeres son nuestra mejor arma; y el miedo de Abbas, que necesita algo con que apuntalar su creciente debilidad entre los suyos y teme que Hamás acabe haciéndose con el control de los territorios palestinos, cuando no declarándole una guerra civil. ¿Que la cosa está complicada? Por supuesto, pero en la vida hay que elegir entre lo malo y lo peor, y como no se apresuren va a ponerse más complicada todavía. Confiemos en que algo tan excepcional como un acuerdo se dé algún día, porque sí, porque hoy me siento optimista, porque acaban de encender las luces de navidad en mi calle y porque de vez en cuando me gusta creer en los reyes magos.

8 comentarios:

pushkina dijo...

Pues en la ultima cumbre, segun cuenta Madeleine Albright, estaban los dos lados casi de acuerdo con casi todo. El "casi" era principalmente el derecho de regreso para los Palestinos. El problema es que si todos los Palestinos y sus decendientes regresan a su pueblo de origen, muchos acabaran en Israel, no en el estado Palestino, e Israel - como estado judio - acabara. Pues ya no sera de mayoria judia y tendra que elegir entre no ser democratico y no ser judio, y asi perder su seguridad que inspiro su comienzos.
Yo propongo que los Palestinos tengan el derecho de volver solo al nuevo estado Palestino, y los que eran originalmente del estado de Israel que tengan derecho a una compensa economica de haber perdido sus terrenos, si es que los tenian. Ese dinero vendria de un fondo creado por Israel, los Americanos, los Europeos, y los paises arabes y musulmanes (sobre todo petroleros)que tanto lloran por sus hermanos palestinos pero a la hora de ayudarles se encuentran demasiado ocupados proporcionando latigazos a osos de peluche y las victimas de crimenes.
Pero claro, a mi no han pedido consejos todavia. (Llegara el momento.)

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Es una buena argumentación. Estoy de acuerdo. El único problema es que hay tantas variables que no conocemos y otras tantas que no controlamos que sólo podemos especular.

alelo dijo...

Una de las variables es que los Reyes Magos desconocen que Israel tiene más de doscientas bombas atómicas. El que ha visitado Jerusalén comprueba en directo que la solución es "casi" imposible: Múltiples religiones para un sólo Dios, aunque ellos creen que cada Dios es diferente y que su propio Dios es el mejor, el único y el verdadero.

Vengo con frecuencia. No sé por qué camino llegué. Y hoy no he podido resistir decir algo.

Alejandra dijo...

Qué bonita la Navidad

Alejandra dijo...

aunque me caen muy mal los cristianos

Alejandra dijo...

jejeje ;)

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Gracias por las aportaciones de todos. Los reyes magos lo tienen difícil este año.

Alejandra dijo...

Mea culpa, bromita con las guerras religiosas no.