Festival de novela negra de Toulouse

| miércoles, 5 de octubre de 2011 | 21:32

Desde este viernes 7 hasta el domingo 9 estaré en el Toulouse Polars du Sud para talleres, conferencias, mesas, y hablar de mi novela Empereurs des ténèbres, Phebus 2010, la edición francesa de El tiempo de los emperadores extraños, Alfaguara 2006. La misma obra en la que se ha basado la película de Gerardo Herrero, Silencio en la nieve, que se estrenará en enero de 2012.





Asimismo la novela está finalista en el premio Violeta Negra a la mejor novela negra extranjera publicada en Francia, que se fallará en el transcurso del festival. Esperemos que las Moiras le tejan un buen destino...

3 comentarios:

Begoña dijo...

Has conseguido con tus novelas lo que consigue el mecanismo de un reloj, avanzan segundo a segundo sin detenerse, cruzando fronteras y aprendiendo idiomas, escapando a los dominios de su autor.
Se dice que un libro es como un hijo, de modo que no podrías haberlo parido mejor ;)
Saludos

Juan Carlos dijo...

Ignacio, veo que inicias la rentrée con un nuevo viaje y, lo más importante, engrosando una vez más la lista de los finalistas a premio. Espero que la suerte esté de tu parte ya que la novela lo merece con creces.
Feliz estancia por tierras galas y tráete el premio. Un saludo.

YO dijo...

¡Qué suerte irte a Toulouse!. Y espero que le den el premio a la novela...¿cómo no?. De hecho, de la trilogía de Arturo Andrade, ese libro, el de los emperadores, es el que yo pondría en primer lugar del podio.

He terminado estos días “El arte de matar dragones”, tras una fuerte interrupción, ya superada, después de la lectura de Emperadores y Demonios. Y a los Dragones lo pondría en el segundo lugar del podio, tras los Emperadores. En tercer lugar, los Demonios, porque me dejó sensaciones de “déjà vu” de alguna “peli” como te dije, y de “déjà lu” de algún libro. Aunque tales sucesos están tan relatados que es difícil que no se encuentren coincidencias. Los Dragones resulta más castizo, más español, y los Emperadores, más original. Espero que la peli se venda bien y te forres....

De los Dragones, que en algún momento me aburrieron, para arriba, para abajo, con la dichosa tabla italiana, hay aspectos que me gustaron más que en ningún otro libro de la trilogía. El amor-devoción de Andrade por la puta Anna, la descripción de su encuentro de 177 a 183, sencillamente sublime. Pura emoción. Los títulos de los capítulos, tan pensados, tan atrayentes...alguno da título a este blog. En muchos aspectos este libro me resulta más revelador de quien es Arturo Andrade que los otros dos libros. El final, que le deja a una descolocada, por lo inesperado, desde luego. La manera en que A.A. anestesia su dolor, bebiendo. ¿Así lo anestesia o anestesiaba?. ¿Con el bebercio y conociendo todo tipo de licores?. Y quienes no beben...¿qué hacen para anestesiar el dolor, la tristeza....?. Pues llorar, Ignacio, llorar a puerta cerrada, sin que las vean, como dice Wilde que tienen que hacer las mujeres bellas. Las lágrimas en público serían su ruina. La nostalgia de ese asturiano que sale en la novela y que vive en la calle Oviedo, recoge otras nostalgias bienvenidas.
Los Dragones me gustó. Mucho. Menos que los Emperadores y más que los Demonios.

Y una vez que me he tragado la trilogía de entremés, ahora ya estoy en condiciones de leer el único libro que a mí, por su título, me apetecía leer, de la que es tu obra. Si no te hubiera preguntado, hace tiempo que lo habría leído, porque tras el disfrute de tus artículos yo, motu propio, habría elegido sin dudar el libro sobre el amor. Habría tenido que leer, en primer lugar, lo que tú tenías que decir en relación a ese tema. ¿”Cómo el amor no transformó el mundo”?. Como dices en tus bellos relatos cortos que destilan incandescencia, a veces, es un raro privilegio no tener que decidir sobre tu destino. Y, para alguien como yo, que se ha preocupado tanto por eso, es inevitable que yo lea ese libro, si lo has escrito tú. ¿Tiene sentido demorar lo inevitable, lo que más tarde o más temprano uno sabe que tiene que suceder?.

Pues ya te contaré Ignacio, si mi deseado encuentro con el libro del amor me decepciona (o no). A veces, demorar tanto el encuentro –circunstancia que suele incrementar el placer potencial- y tener tan altas expectativas en relación a algo, puede hacer que a la hora de la verdad el encuentro resulte decepcionante. Who knows?. El tiempo lo dirá, Ignacio del Valle. El tiempo lo dirá. No tengo la menor duda de que es el mejor juez y, si me apuras, el único juez válido porque pone a cada uno en su lugar en este mundo. Ni la más mínima duda de ello.

Maldita la gana que tenía yo de leer sobre Dragones y Emperadores extraños....Si no te hubiese preguntado, hace tiempo que lo habría leído.

Pero yo te pregunté. Tú decidiste. Y yo obré en consecuencia, Ignacio. Qué remedio....

Qué remedio que empezar por los Emperadores. Si el propio autor lo dice.

Si no te hubiera preguntado nada, ¡¡cuánta letra nos habríamos ahorrado tú y yo!!. Yo, escribirla y tú, leerla. Y eso que el escritor eres tú.

Un error por mi parte como otro cualquiera ¿no crees?. ¿Acaso no piensas tú lo mismo?

Soy magnánima con mis propios errores porque mi deber cristiano me obliga a perdonar: al prójimo y a mí misma.