Gusanos submarinos

| miércoles, 12 de agosto de 2009 | 22:50


Cenando con la Cosa Nostra ecuayorkina y mi amigo Ben Lana, recién llegado de hacer submarinismo en el Mar Rojo, estábamos escuchándole sus historias de tiburones tigre, corales fantásticos y todas esas visiones que vosotros no creeríais, como diría Roy Batty. Entre plato y plato, nos explicó los mecanismos de la inmersión, y cómo a 65 metros de profundidad los procesos mentales se ralentizan. Nos quedamos todos mirándole con el gesto de buscar un símil, y entonces cortó por lo sano:
-A 65 metros de profundidad las mujeres empiezan a pensar como un hombre, y los hombres como gusanos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajajaa... qué bueno!!!

Muy ingenioso tu amigo ;-)

Lucy Cristina dijo...

aprovecho la profundidad de la inmersión para saludarte!

MARFIL dijo...

Hola Ignacio,


Me temo que no puedo estar de acuerdo con tu amigo Ben Lana, y salvo que la cena estuviera repleta de mujeres, o en mayoría, y quisiera hacer un gesto a la galería, no comparto su afirmación, y a mí no me habría hecho gracia. Toda generalización acarrea injusticia, y de todo hay en ambos sexos, entre otras cosas porque soy una firme defensora de la igualdad, y no de favoritismos a un sexo u otro. Rapidez de pensamiento, depende de para qué, y quien. Te aseguro que en mi trabajo, siempre me resulta mucho más fácil trabajar con hombres, porque para lo que yo hago, suelen ser superiores, y me motivan y aprendo más. Y en casa ya, ni te cuento....


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RE: ANTE EL FUEGO.

He leído tu artículo, como siempre. Efectivamente, puede ser que a ciertos fuegos haya que ponerles un cortafuegos. Bien aplicado, el cortafuegos es letal, con el fuego claro. Es innegable. Pero ¿acaso puede cortar el aire, o lo que en él hay? ¿acaso puede cortar el agua, Ignacio?.

No me preocupo mucho del zodíaco. Creo que los signos del horóscopo se dividen en esos elementos que dices que los griegos decían que se componía la realidad. El mío, que es el tuyo, creo que es un signo de aire. No me siento aire, aunque sí necesito sentirme ligera; 50 kilos creo que no son muchos; depende de para quien. Pero lo más importante para mí es ser ligera y digerible, no sentir que soy pesada como un plomo o aburrida como una nana a las piedras....Hay opiniones al respecto. Ha quedado meridianamente claro.

Más que aire, soy agua, me siento agua. Y en agua me convertiré cuando me llegue la hora y me quemen. Y al agua iré, porque siempre he sido, soy y seré muy feliz en ella. Nunca creí que la vida me daría otra razón para ser AGUA. Que el cortafuegos, no puede cortar el agua, porque ella misma es un buen cortafuegos.

Por cierto, tu artículo “Uno de los nuestros en Brasil”, sobre Los números del Elefante, llegó por duplicado al Suplemento cultural del Comercio, en dos semanas no consecutivas. Supongo que será un error, por eso te lo comento, por si no te habías dado cuenta.


Abrazos, Ignacio. Muchos abrazos.

Begoña dijo...

Nunca,jamás quise adentrarme a pelo en las profundidades marinas por influencias de la película tiburón,o porque sencillamente el fondo marino me deja sin aliento. Pero juro que quiero sumergirme a 65 metros de profundidad para entender algunos conceptos que siempre se me escapan.
¿El hombre llega a pensar como un gusano de verdad? No. Mejor no pruebo que si me vuelvo hombre...
No te imaginas lo que disfruto con este blog, me reconcilia con la vida :)

Anónimo dijo...

Ben Lana, le recomiendo familiarizarse con los estudios del gender mainstreaming.