| jueves, 22 de noviembre de 2007 | 16:30





EL SECRETO DEL ORÁCULO
Siempre he dicho que no ser gay ha sido una de mis desgracias. Tanto en el pasado, cuando vivía cerca de Chueca, y mi vida podía haber sido como los días de vino y rosas de Blake Edwards, como en la actualidad, cuando conoces gente como José Ángel Mañas, que es el escritor más guapo del panorama literario. Su belleza es tan clásica como el corte de la obra que me acaba de anunciar, pero no sólo se queda en la cubierta, además es un tipo encantador, estoy seguro que buen padre, buen amante, buen amigo, y con un talento que estaba claro no moriría de éxito tras la tan aclamada como peligrosa Historias del Kronen. Yo siempre recomiendo su novela Soy un escritor frustrado. Y ahora, su nueva creación: El secreto del oráculo.
Un abrazo, José Ángel.
Y un adelanto:
Por primera vez, querido maestro, siento que comprendo algo mejor que tú. La guerra no es abstracción sino éxtasis. La guerra es percibir el temor de mil guerreros alineados frente a ti con la muerte presente en la mirada.” Alejandro Magno ha tocado la gloria, y estas palabras escritas a su preceptor Aristóteles anuncian su locura. El joven rey macedonio que se lanzó a la conquista del mundo entonces conocido, agoniza ahora en su lecho de muerte. El caudillo que ha extendido, de victoria en victoria, la civilización europea hasta los confines del Asia, el semidiós al que no se resistieron mujeres ni hombres, ciudades ni imperios, el adalid de la democracia que se convirtió en tirano sanguinario, se siente morir y se ve obligado a escuchar las razones de cuantos perecieron por su culpa.

Combinando los capítulos que obligan a Alejandro a dialogar con los fantasmas de su pasado, y los capítulos de acción y aventura, José Ángel Mañas nos ofrece una novela deslumbrante sobre el héroe más novelesco de la Antigüedad. Las campañas bélicas, las estratagemas, la evolución psicológica, los dilemas morales, las leyendas y los asuntos amorosos son manejados con gran habilidad para recrear la historia fascinante –y hurgar en su secreto—de un hombre que sólo conocía la huida hacia delante.

3 comentarios:

Ferlocke dijo...

Pero qué bien suena! Gracias por la recomendación!

Alejandra dijo...

Se parece un poco a Jack Kerouac.
Nunca me he animado con Mañas; lo leía gente que conocía y que no tenía el mismo gusto literario que yo, pero contigo comparto el gusto por varias obras o autores, aunque no lo parezca debido a mi ánimo por debatir aspectos en los que no coincido con las personas que tengo cerca. Por cierto, El guardián entre el centeno tampoco me pareció tan insulsa como imaginaba. Recuerdo ahora mismo una imagen, cuando habla de que saca a bailar a una chica que es una pésima bailarina, y dice algo así que era como arrastrar por la pista de baile la estatua de la libertad. Hay que dejar que la obra se vaya construyendo según avanza la lectura, aunque no está entre mis libros de cabecera.

jmcotarelo dijo...

Reflejo a la perfeccion el nihilismo y el desencanto de los 90 frente a la euforia que supusieron los 80 en nuestra sociedad en para mi su mejor obra HISTORIAS DEL KRONEN.