The Chameleon

| lunes, 5 de marzo de 2012 | 0:18


En el Newyorker de febrero, David Orr: 


2 comentarios:

YO dijo...

David Orr?????….Demasiado para lunes por la mañana.

Tengo mogollón que hacer. Semana movidita por la Uni. Y yo, entre otras muchas cosas, con el TFG –trabajo fin de grado- que dirijo. Normalmente paso de este tipo de cosas, que no me aportan nada, pero el chico se empeñó, se empeñó….pues hubo que decirle que sí. Haremos algo más que cumplir el expediente. Mi fama de exigente me precede; él sabe dónde se mete.

Saludos Dostoievski!!!!

Begoña dijo...

I´m sorry, mi nivel de inglés es bastante pésimo. Y en este caso el corrector de google no me aportó mucho. Me quedó confuso el mensaje final y de momento no tengo quien me lo aclare...

Pero indagué acerca de David Orr y en una entrevista cuyo enlace es kilométrico y por tanto irrepetible me encontré esto, que suscribo por completo:

Natural como maestro (3m 59seg)
Orr cuestiona el papel de la educación, insinuando que las instituciones educativas deberían integrarse más con el mundo natural. Las escuelas pueden ser modelos didácticos del diseño sostenible creando más oportunidades para que los niños aprendan más de la naturaleza. Los niños educados con pocas experiencias en espacios naturales pueden desarrollar lo que él llama “desorden de déficit natural”. El describe el impacto que esto puede tener en la salud de un niño. Finalmente cuestiona las tendencias occidentales de dejar que solamente las notas de los exámenes valoren las habilidades de un niño.
Link: http://www.big-picture.tv/index.php?id=69&cat=&a=259

On Biofilia (4m 15sec)
Biofilia es un término que se le atribuye al autor y biólogo de Harvard Edward O. Wilson que significa “amor a la naturaleza”. Orr sostiene, sin embargo, que un desorden biofóbico ha impregnado a la sociedad moderna. Advierte que las temerosas historias sobre el ambiente pueden crear desilusión en los niños antes de que lleguen a convivir con la naturaleza. Nos advierte que dejemos a los niños enamorarse de la naturaleza antes de exponerlos al daño que les estamos haciendo. Nos acercamos a tiempos difíciles, dice, y el optimismo es una fuerza mucho más poderosa que la desesperanza.

Saludos