Rolling the Empire: Pla and the reshape

| jueves, 27 de septiembre de 2012 | 14:36

De todos los autores que han escrito sobre Nueva York, Felipe Alfau, Julio Camba, Mendoza, Conget... yo creo que quien formuló una de las preguntas más precisas e inteligentes sobre la ciudad fue Josep Pla. A la vista de todo el espectáculo de las casas de nubes -así llamaba Madox Ford al skyline-, el catalán no pudo menos que formular: ¿Y esto cuánto cuesta?

Efectivamente, la corriente sanguínea de la ciudad no es granate, es verde y gris como sus billetes. Una corriente que alimenta su complejo de Proteo, una extenuante transformación inacabada e inacabable que me hace afirmar lo mismo que Pla: Me doy cuenta de que hoy es el día de mi vida que he visto más cosas.


En breve, las cosas...

3 comentarios:

Rodericus dijo...

¡¡ Vaya !!, estas en la Gran Manzana, compartiendo cielo y horizonte con nuestro inefable presidente, el Sr. Rajoy ( digo inefable, porque es difícil equivocarse sin hacer NADA ).

Por cierto, el "presi" ha aprovechado su paso por la sede de la ONU para reivindicar el viejo contencioso de Gibraltar, y tengo una cierta sensación de deja-vu con el "asunto", tuvimos un anterior líder que también lo reivindicaba.

En Josep Pla cohabitaban un hombre cosmopolita con un campesino ampurdanés cuyos pies nunca perdieron el contacto con el terruño. Esa mezcla, sazonada con unas gotas de burgués parisino, le daban una visión ácida y algo descarnada de la realidad que contemplaba y retrataba en sus crónicas.

Muy recomendable su "Cuaderno Gris".

Los dos tenéis razón, la verdadera savia que alimenta las grandes metrópolis son los ríos de dinero. Algunos, corren a cielo abierto, otros son subterráneos en su origen, emergiendo a la luz cuando han sido debidamente depurados, y redimido su oscuro origen.

Y yo añadiría otra pregunta más, ¿ cuantos muertos han sido necesarios para esto ?.

Un abrazo.

Begoña dijo...

Sé que sabes que te faltan acentos en la entrada, lo cual sé que es producto de la falta de tiempo, o el soporte de envío de mensajes. Lo comento porque es algo que se hace raro viniendo de ti, y quienes te leemos siempre, acostumbrados a esas letras perfectas, nos hemos acostumbrado a ir acentuando también.
Aunque no siempre acertemos...

Es interesante el efecto que les causa a los escritores la ciudad de Nueva York. Y lo rentable que les puede salir con el tiempo. Porque un escritor es un conservador de imágenes, que utiliza a su antojo después; cuando retrata la historia que quiere contar en papel.

"Darse cuenta de que hoy es el día de mi vida que he visto más cosas". Debe de ser una sensación fantástica. O quizá no. Depende de lo que se vea. Esperaré a ver.
Saludos

Anónimo dijo...

Begoña. imagino que la falta de acentos de Ignacio se debe al uso de un teclado americano. El solo hecho de usarlo y no equivocarse con los caracteres ya tiene su mérito.

Ignacio, envidia sana me da ese viaje tuyo.
Saludos.