Aniversario Dickens

| miércoles, 8 de febrero de 2012 | 22:58



Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. 
                                            HISTORIA DE DOS CIUDADES

12 comentarios:

Rodericus dijo...

Creo que en estos tiempos, estamos volviendo al sórdido ambiente de la Inglaterra victoriana que retrató Dickens. Tenemos el mejor de los tiempos, tenemos el peor de los tiempos. Que Dios nos pille confesados

Saludos.

Begoña dijo...

De la obra de Dickens, leí más bien poco, pero es uno de esos escritores que consigue adentrarte en su mundo, y hacer que lo vivas desde adentro.
Inolvidable ese Olivert Twist. Creo que es imposible leerlo y no mirar a los ojos de cualquier niño de forma distinta. Lo mismo diría de David Copperfield. Y qué decir de Cuento de navidad.

Ese fragmento de Historia de dos ciudades, es una muestra de que el mundo que relataba, no está tan lejos del actual.
Saludos

YO dijo...

Aaaaaaaaaaay Ignacio del Valle. Como decía Dickens, cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender. Se lo enseña al hombre…y a la mujer, claro está. Siempre reflexiono sobre mis errores, tratando de encontrar la causa. Y siempre me los perdono ¿sabes?. Soy magnánima conmigo misma, de la misma manera que trato de serlo con los demás. Es mi obligación de católica bautizada y confirmada. Y me los perdono porque asumo que en el momento en que los cometí, no lo sabía; es decir, había algo que aún tenía que aprender, como bien dice el señor Dickens.
Anuncias por el Marfil el 200 aniversario de Dickens con un cierto retardo. La entrada de Google estuvo muy divertida estos días con sus personajes. El retardo. …Como pianista, devenida organista, he tenido que acostumbrarme al retardo en el sonido; las teclas de mi piano siguen mis órdenes de inmediato. Adoctrinadas por mis dedos, suenan cómo y cuándo yo les pido que suenen. En el fabuloso órgano que toco todos los domingos y fiestas de guardar, no hay uno sino 2+1 teclados, y es preciso habituarse al retardo que el sonido tiene a través de los tubos. Al principio es caótico, difícil, pero cuando lo logras es maravilloso. Ayuda a crecer, a superarse, a tratar de llegar al infinito o, al menos, a todo lo mejor que uno puede hacer, que es nuestra obligación.
Leí este finde una biografía de Dickens. Todo cotilleos, je, je. Su mujer, gorda y fea, tuvo 20 hijos, pero se murieron 10. ¿Cómo lo podrían soportar esas madres?. Supongo que en aquella época estaban más preparadas mentalmente para la mortalidad infantil. Pues el tal Dickens, dicen que hasta se lió con su cuñada, porque por entonces era habitual que una hermana de la esposa fuese también a vivir a la vivienda conyugal…para “ayudar”. Pero en realidad, a quien quiso Dickens de verdad, el amor de su vida que se dice, fue una tal Ellen Ternan, joven, guapa, actriz….que cumplió en la vida de tan grande escritor, el papel que le tocó: MUSA y AMANTE. Hasta el final de sus días. No uno, sino DOS roles en la vida del escritor. A algunas les toca el lado oscuro….que a veces, es más divertido. La convivencia es tan lacerante para el amor ¿verdad Ignacio del Valle?. Qué se le va a hacer….

Parece que has leído a Dickens y sus Dos Ciudades, y al Chevengur de Platonov – que no sé si va camino de obra maestra- y El día de la langosta de Nathanael West, y pijadillas de Ñam, Ñam Lee….pero tienes una obra maestra pendiente de leer, Ignacio del Valle. Una muy importante. Todo depende de cómo se toma uno su trabajo. Yo el mío me lo tomo en serio aunque no lo parezca ahora. Y tengo que leer cantidad de “Journals” financieros y a veces aprendo, y a veces no. A veces me divierto y, a veces, no tanto. Pero hay cosas que tengo que leerlas previamente para hablar con criterio sobre ellas.

YO dijo...

La literatura, para quien se dedica a ella entiendo que es obligación y, si tiene suerte como es tu caso, también devoción. Y no puedo estar más de acuerdo contigo cuando dices que no estamos para aburrirnos, que no crees en el sufrimiento, …pero hay cosas Ignacio que uno tiene que leer. ¿Se puede ser escritor en este país sin haber leído El Quijote?. Tal como escriben algunos, cabe pensar que sí. Que se tiran a la piscina sin haber leído lo suficiente.

Yo no digo que leer el Ulises sea imprescindible para ser un buen escritor. Pero el desprecio a tal obra, calificada como obra maestra y que fue la que en realidad le dio la gloria a Joyce, pues me parece cuando menos, precipitado. Es cierto que es una obra controvertida, pero todas las grandes obras, todas las grandes personas –algunas de ellas personajes en sí mismos- lo son. No se puede gustar a todo el mundo.

Tu opinión acerca del Ulises, si no lo has leído, creo que no es fundamentada. Seguramente si la terminas pensarás lo mismo que cuando andabas por la página 40, más o menos, y la dejaste. Que no es entretenida, ni divertida. Que no te emociona.

En realidad esta lectora casi te lo pide como favor personal. A ver si tú la entiendes. Yo me la tragué. Como un castigo, como darme con el cilicio en sentido figurado. En el real, no hace falta. Mi espalda ya está bastante marcada. La religión católica, tan castigadora ella, parece que le obliga a uno a hacerlo, cuando se ha portado mal. Algo mal debí de hacer yo, por algún lado y de algún modo anduve en 2009, que Dios me castigó con el mayor dolor que puede sufrir una mujer, y no físico. Y después de aquello lo leí. Le puse puntos y comas; traté de entenderlo….pero tampoco había leído la obra previa a la que trata de replicar de alguna manera. Tú, parece ser que sí. Si dices que no hay vida fuera de Homero y su Odisea, pues ya tienes una parte del trabajo hecho. Yo empecé la Odisea cuando estaba en BUP, pero como no era obligatoria en el cole, la dejé porque no me gustaba. Mi particular odisea eran las 88 teclas de mi piano.
Pero hay una cosa que sí entendí del Ulises. Que es una grande, grandísima historia de amor. Joyce eligió ese día porque era el día en que se había encontrado con su amada. Y lo que hace Bloom, en ese peregrinaje por Dublín a lo largo de todo ese día, no es más que para llegar al final y encontrarse con la mujer que ama. Será larga, dura, difícil, tediosa a veces, soez muchas, pero no es ni más, ni menos, que una gran historia de amor que ha pasado a la historia de la literatura. Si yo fuera escritora, que ni lo soy ni lo seré nunca, me picaría el orgullo de leerlo. Para el Nobel Vargas Llosa es fundamental; para Paul Auster y su esposa – que también sabe escribir- tan fundamental para ellos como escritores como para sus vidas. De hecho, decidieron casarse un 16 de junio. Fíjate tú qué cosas.

YO dijo...

Vaya la que montan los dublineses el 16 de junio. Nunca he estado allí, en Irlanda. Pero tendré que ir a mediados de junio, alguna vez en mi vida y verlo. Hay cosas que una siente que tiene que hacer. Por ejemplo, leer el Ulises. Por ejemplo estar en Dublín un 16 de junio, que parece ser que es un día de fiesta para la literatura. Iré algún día. Sin duda.

Tal vez no lo leas, Ignacio. No me cabe duda de que eres un escritor con criterio propio. Pero tal vez, si lo lees, encuentras una razón no sólo profesional, sino personal, para no olvidarte del 16 de junio …de cada año. Es que 1000 páginas son muchas páginas para un solo día Ignacio. Muchas. Bueno, las que se merece ese día. Faltaría más. Hay días importantes en la historia. ¡Qué duda cabe!. A mí, ninguna.

Yo lo que leo todas las mañanas, lo primerito de todo en este 2012, es mi calendario. Para animarme, me regalé estas Navidades un calendario que se llama: “DESCUBRE EL SECRETO DE LA FELICIDAD”, en selección de David Escamilla y Jaume Prat. Anda que si lo descubriera yo ese secreto de esa cosa tan difícil que es la felicidad, igual me hacía un blog para contarlo. Pero me da que no, que me va a llevar más tiempo. Hay una frase para cada día. No te voy a citar todas las que llevo hasta ahora, sólo las que más me gustaron y llenaron, que se resumen en DOS:
“La esencia de la felicidad consiste en que aceptes ser el que eres” de Erasmo de Rotterdam y
“Sólo seremos felices cuando cobremos conciencia de nuestro papel, aunque nos corresponda el más oscuro” de Antoine de Saint-Exupéry.
Aaaaaaay qué oscuro fue el papel de Ellen Ternan en la vida de Dickens…..pero qué bien se lo debió de pasar ella y qué bien se lo hizo pasar a Dickens, lo cual, seguramente se nota en su obra, o en partes de ella. Y seguro que para él fue un motivo para vivir. Más que su vigilante y amargada esposa.
MUSA y AMANTE, la Ellen Ternan. Suena divertido…y oscuro. Gótico y oscuro. Como no podía ser de otra manera, como no pudo ser de otra manera para ellos dos: Ellen y Charles.

Rodericus dijo...

PARA YO,ANTERIORMENTE CONOCIDA COMO MARFIL : Personalmente, coincido con el criterio de Ignacio, "Ulises", de Joyce es un soberano peñazo.
Lo leí con diecinueve años. En aquél momento, arrastrado por el prestigio de la obra. No me gustó en absoluto. El año pasado, intenté releerlo, creyendo que después de tantos años, mis vivencias personales acumuladas quizás me situasen en un estrato de proximidad con la aventura que Joyce me planteaba en su relato. Y tampoco, abandoné la lectura alrededor de la pagina cien.

Si hay un día en el cuál me gustaría estar en Dublín, es el diecisiete de Marzo, el día de San Patricio. Al borde de la primavera en la verde Irlanda, y celebrando al santo patrón con ríos de cerveza y botellas de whisky. Con el populacho invadiendo las calles en plena euforia, porque al fin y al cabo, son, o somos, los auténticos depositarios de la sabiduría ancestral de los campesinos celtas.

Todo lo demás, es letra muerta.

Un año de estos, lo conseguiré.

Saludos.

YO dijo...

PARA RODERICUS, ANTERIORMENTE CONOCIDO CON FOTO DE PERRITO LADRADOR, POCO MORDEDOR:

Como muchas otras veces, Rodericus, no puedo estar más de acuerdo contigo. Si lees y entiendes lo que yo escribo – que en tu caso me consta que así es – yo no niego que el Ulises sea un peñazo. Por supuesto. Si digo cosas como “darme con el cilicio”, será porque desde luego, no me ha sido fácil de leer. De hecho, lo intenté en el pasado y lo paré en la página 16, para ser coherentes con la propia obra, al parecer, obra maestra. Yo lo leí, porque sentí que tenía que hacerlo, que me lo debía, pero no lo he disfrutado, y no se lo recomendaría ni a mi peor enemiga.

Yo si se lo pido como favor al titular del blog, es para ver si me lo explica por qué ese ladrillo es una obra maestra. Hay cosas que llegado un nivel, no las puede entender todo el mundo. Son los expertos en literatura quienes pueden estar capacitados para comprender su peso en la literatura, que desde luego lo tiene. Y por eso pienso que Ignacio, si quisiera, podría hacerlo. Pero no por amargarle la vida; qué va. Yo he descubierto que me hace muy feliz verlo tan feliz por ahí, en las premiere, y la TV y todo eso…..

Yo creo que todo el mundo está en condiciones de entender que una acción es la parte alícuota del capital social de una empresa, que se remunera con dividendos y que se puede comprar y vender en bolsa. Entender cosas más heavys sobre funcionamiento de derivados financieros eso queda para los que somos profesionales en la materia. Y hay cosas que son para los profesionales de la literatura, porque si no, yo no me explico el éxito de esa obra.
Era una petición profesional, ni más ni menos.

Yo iré a Dublín a disfrutar del paseo literario del 16 de junio y a practicar el inglés…Pringarme de cerveza, o de vino como en los San Fermines no me va nada. Yo, la cerveza sin alcohol, y el vino, bueno, en copita, cenando y, a ser posible, en buena compañía masculina.

Que te lo pases bien por Dublín ese peculiar día de marzo, Rodericus ¿mordedor …o no?

Buen finde.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Bien, respecto al Ulises, mira, tengo cuarenta años camino de cuarenta y uno, y no pienso perder un segundo de mi vida productiva en ese truño. Al final, todo son opiniones, y en la literatura más, y creo que mi criterio es tan válido como el de cualquiera, porque es mi oficio. Da infinitamente más réditos leer Dublineses o el retrato de un artista adolescente. Que me quieran pasar por maravilla de las maravillas lo que no fue más que un antojo de Joyce, pues mira, no cuela. Sencillamente no entiendo un carajo, y además me aburre, como Wittgenstein, como cierto Adorno, como Heidegger. Y no creo que sea porque soy más tonto. Sin acritud, eh, es mi punto de vista.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Y Platonov es una obra maestra absoluta, claro, Chevengur es como si el Quijote y Sancho pasearan por la estepa rusa llevando el comunismo redentor y solar al mundo, con el consiguiente rosario de situaciones absurdas y trágicas. Me lo paso como un enano leyendo, y es el único síntoma de la buena literatura.

YO dijo...

Mira Ignacio. Está claro que a ningún hombre le gusta que le digan lo que tiene que hacer; eso ya lo sabía yo antes de que te pusieras así. Pero bueno, yo sólo dije que el Ulises era una obra maestra que tenías pendiente de leer. No dudo que la de Platonov lo sea; no lo voy a leer de momento porque tengo muchos clásicos pendientes que me apetece leer y disfrutar, pero no lo pongo en duda. La literatura es tu profesión y sabes de ello más que yo, porque te gusta, porque es tu oficio y porque has leído más novelas que yo. Conste que me encanta la buena literatura y la disfruto, pero mi devoción está en otro arte y mi oficio es la investigación y la docencia.
Que tú me digas: “Me lo paso como un enano leyendo, y es el único síntoma de la buena literatura”. Tal sentencia no sólo refleja que te quieres mucho – de lo cual me alegro mogollón- sino que ponderas muchíiiiiiiiiiiiisimo tu criterio literario. O sea, que si no te lo pasas bien, es que no es buena literatura….es para darte, Ignacio. Pero tranquilo; descuida, que jamás en mi vida te tocaré y menos, para darte una colleja. Yo no hago pesas.

El Ulises de Joyce, te guste a ti o no, es una obra maestra de la literatura universal, al margen de tu opinión, al margen de que tú digas que todo son opiniones. Y por supuesto, si no te ha gustado, no es porque tú seas más tonto. De eso puedes estar seguro. Si lo fueras yo no estaría aquí. Esta cuentista ha leído muchos cuentos y muchos artículos tuyos que me han dejado claro no sólo que no eres tonto, sino que eres inteligente y, aunque la inteligencia es algo muy global y difícil de definir, para muchas cosas, eres más inteligente que yo, lo cual no puedo negar que me resulta muy estimulante.

Yo leí el Ulises y efectivamente es un truño. Pero también me lo parecía la Odisea y por eso no lo terminé. El Ulises lo terminé no por razones literarias, sino personales.
Aunque no lo entendí del todo, el Ulises es un libro con mucha miga, que no se saca toda de una vez, de una sola lectura, y que tiene cosas maravillosas. Cuando Joyce escribió el Ulises, ya había escrito Dublineses (1914), así como su novela semi autobiográfica Retrato del artista adolescente (1916). Y cuando se puso con ella, con su obra maestra, escribió lo que le dio la gana escribir; lo que menos le importaba es que le leyeran. Está claro. No escribió para comer, para vender, escribió por amor al arte y por amor a la mujer que amaba. ¿No es bello?. E incluso, se inspiró en la forma de escribir de su amada, sin signos de puntuación, para homenajearla en su propia obra. ¿Puede haber mayor expresión de amor por parte de tan grande escritor?. Él era culto y un gran escritor, y ella no debía de ser muy culta, si escribía así, pero era la mujer a la que quería. E hizo su relato, por su ciudad natal, Dublín, tierra de Joyce, para al final encontrarse con ella a través de su personaje. En verdad, tiene cosas maravillosas.
La Odisea ha tratado de ser emulada en diversas obras posteriores. El Ulises es sólo una de ellas. A lo mejor, lo que está pendiente de escribir es el Ulises, pero bien. Un Ulises que la gente tenga ganas de leer. Un relato de un 16 de junio o de otro día cualquiera, donde al final el protagonista se encuentre con la mujer que espera, con la mujer que ama…..y mientras tal cosa sucede, la gente se lo pase bien leyendo y disfrutando, sin ganas de tirarlo por un acantilado asturiano, como me dieron a mí muchas veces.

YO dijo...

¿Han leído ustedes la trilogía de Arturo Andrade?. Yo sí. Este tipo está muy crispado, muy endemoniado, y ha salido con un mosqueo de Berlín con la alemana de aúpa….Hay que buscarle una novia…un encuentro bonito al final como hizo Joyce con su Bloom por Dublín. Podría hacerlo Ignacio del Valle con su Arturo Andrade y por Oviedo, la ciudad natal de su creador. Pero que se pueda leer y disfrutar, como todo lo que escribe Ignacio del Valle.

Para opiniones sobre el Ulises, leí este finde en el Suplemento Culturas del Comercio la opinión del escritor Fulgencio Argüelles, en su reseña “Libros de Siempre Jamás”, titulado “Metáfora de la anarquía”. Interesante opinión, muy interesante….
Estupendo que a tus cuarenta años, camino de cuarenta y uno, tengas claro, tan requetaclaro todo en la vida. Yo no puedo decir lo mismo.
Para empezar, resulta que en este año que también tengo 41 años me he percatado de cuál es mi verdadero talento. ¿Un poco tarde verdad?. Lentita que es una para las cosas importantes, …necesito paciencia conmigo misma y que la tengan conmigo.
Me alegro por ti que descubriste hace tiempo que tu talento estaba en la escritura. Yo, lo he descubierto estos días, en este mes inicial de 2012. Acompañando al periódico El Comercio, los sábados viene una revistilla llamada Mujer hoy, que nos dice a las mujeres lo importante que es estar bellas, que si bolsitos, que si maquillaje, que si hay que parecer joven aunque ya seas una cuarentona…qué le vamos a hacer. Y de vez en cuando se equivocan, y ponen algo que merezca la pena leer. Este sábado el artículo se titulaba: “Las razones de un talento frustado”, que decía entre otras cosas que “Todos tenemos algún talento cuyo desarrollo le dará a nuestra vida un color diferente, más alegría y ganas de vivirla. Aquello para lo que más capacidad tenemos suele coincidir con lo que más nos gusta hacer”. Pues sí. Aquí no hay nada que discutir.
Mi profesor de piano me dijo que podía dedicarme a ello y comer de ello. No le hice caso, seguramente podría haber sacado la plaza en el Conservatorio de Oviedo, pero yo no quería ser profesora de piano, quería ser una maestra del instrumento y tocar un día en el Carnegie Hall. Y eso yo supe que no podía ser.

YO dijo...

Y mientras le daba a las teclas del piano, que son 88, caí en la cuenta de que tenía mucho más talento para los números, que son infinitos. Apenas les dedicaba tiempo y sacaba sobresalientes en matemáticas como churros. Así que una buena cristiana debe decir: “Hágase en mí Señor según tu palabra”, y así lo hice Ignacio. Y fue una decisión muy acertada, porque he llegado mucho más lejos, y mucho más alto, haciendo de mi profesión los números, en lugar de las teclas.
Mi madre me dice que para lo que yo tengo talento es para los idiomas. Que siempre mostré interés por ellos y, según ella, no es muy normal hablar cinco idiomas, y aprenderlos con tanto gusto y facilidad. La capacidad para los idiomas y su correcta pronunciación está muy relacionada con el oído de las personas y yo lo tengo muy fino. Y bueno, mi madre lo dice porque es mi madre y me quiere mucho. Y seguro que no es muy normal ser políglota en este país donde al personal le cuesta tanto expresarse si quiera en inglés, pero que vayan a Suiza y verán que no es una cosa tan rara.
Pero no, Ignacio. Mi mayor talento, para lo que de verdad yo valgo, y he caído hace poco en ello, es para mantener y sostener el deseo de un hombre. Incluso aunque ya no quiera hacerlo. Es lo que más gusta, es lo que mejor se me da, es lo que más disfruto y algo para lo que tengo una facilidad fuera de lo común. Mucho más que para las teclas, los números o los idiomas. Infinitamente más. He tardado en descubrirlo porque necesitaba un cierto recorrido en mi biografía para ello….pero así es.
No sé si cuando yo sea una cincuentona con el escote plagado de arrugas, la vida me dará otra oportunidad con un hombre. Lo que sí sé es que, si quiero, puedo hacer que siga enamorado de mí. El problema es ¿cuándo seguiré yo enamorada siempre de un hombre?. No quiero hacer daño a nadie más….Decía Aldous Huxley, el autor de ese peculiar Mundo feliz, que “el bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce al máximo de la felicidad que pueda sin disminuir la felicidad de los demás”. ¿Y cómo se hace eso?. ¿Cómo puedo yo ser feliz sin hacer que los hombres con los que he estado me digan que a partir de ese momento ya no van a ser felices, ya no pueden ser felices?. Si alguien lo sabe, que me lo diga, please. Me haría un gran favor.
Tal vez yo deje de amar porque yo nunca he elegido, yo nunca he seducido, a ninguno, un suspenso en seducción….me he limitado a algo que me parecía mucho más cómodo y seguro para una mujer y, desde luego lo es: quedarse quietecita y no perder el derecho a tener la última palabra. Es más seguro elegir entre lo que te llega, qué duda cabe…
En fin. Tengo mucho trabajo y unos hijos maravillosos para preocuparme de eso ahora…Pero sí, se me da muy bien, en el día a día de la relación, descubrir el talón de Aquiles de cada uno, su punto débil, todos los hombres lo tienen, lo que les derrota, lo que necesitan para seguir derrotados, para no querer despegarse de mis faldas…. Para eso sí que tengo talento.
El tuyo lo descubriste hace mucho, Ignacio. Que lo disfrutes leyendo y escribiendo los libros que te gustan. Yo he tardado unos cuantos años más en descubrir mi mayor talento. Pero dicen que nunca es tarde si la dicha es buena….
PD: Un detalle de mi calendario de la felicidad. “Tres cosas esenciales para ser feliz: tener algo que hacer, algo que amar y algo que esperar”. Joseph Addison dixit.