Querer serlo

| lunes, 21 de noviembre de 2011 | 11:54



Les voy a hablar de hechos inapelables. Si Europa no lucha junta, nos colgarán por separado. Si Europa no deja de ser una asociación de Estados libres y se convierte en un Estado federal, acabaremos siendo la hetaira complaciente de algún sátrapa oriental. Y para convertirnos en un país de facto, además de transformaciones económicas -el presupuesto europeo para 500 millones de habitantes equivale al de Dinamarca, que tiene 5,5-; cambios políticos -centralización de decisiones, legislación común, un presidente del que sepamos el nombre-; organización militar -1,8 millones de soldados con 27 mandos militares diferentes-, hay que hacer una cosa en la que nadie parece haber pensado: crear europeos. Tan importante como tener portaaviones con la bandera de la Unión Europa en el Índico y Pacífico, para que los colegas asiáticos sepan que estamos, es construir la mentalidad de sus ciudadanos. Un europeo tiene que saber un mínimo de tres idiomas y poder moverse con comodidad por el territorio, coger un avión a Viena o Tallin como si fuese de Madrid a Oviedo, sentirse igual de cómodo en un pueblo de Sicilia que en Gijón. Un europeo tiene que levantarse por la mañana y decir soy europeo como dice soy español o austriaco, y luego vivir en una provincia que se llama Bélgica o Eslovenia. Que eso no es real, me dice alguien. Real es todo, le respondo yo, porque las ideas son a veces más reales que lo que puedes tocar, es lo que mueve a la gente, por lo que se erigen catedrales, muere gente o se construyen carreteras. La idea europea, de querer ser europeo, eso es lo esencial. Y a lo mejor sobra gente, a lo mejor se ha sido muy alegre dando carta franca a todo dios, porque a lo mejor no todo el mundo quiere ser europeo, sino la integración económica que eso representa -y no solo me refiero a un Reino Unido deshojando la margarita, hoy sí hoy no-. Y eso no es suficiente en absoluto. Como tampoco lo es que motores como Alemania y Francia sigan empeñados en un trato intergubernamental para crear Europa, en efecto, pero con traje tirolés y un cruasán en la mano. Y que Obama no diga chorradas como que la crisis del modelo europeo se basa en el derroche del Estado de bienestar. Piensen todos que hasta hemos tenido que cambiar el horario de los partidos de fútbol para que puedan verlos en Hong Kong. Y es solo el principio.

5 comentarios:

Begoña dijo...

Lo de aprenderme tres idiomas con mi encefalograma plano lo tengo complicado. Pero lo de subirme a un avión y plantarme en Venecia, Londres, París, o el más insospechado rincón con la familiaridad con que viajaría a Madrid me encanta y estoy más que dispuesta. Otra cosa es que la economía mejore y se pueda llevar a cabo. Ahora que hay tantas promesas desde el recién estrenado nuevo gobierno no estaría de más que nos lo faciliten no sólo en los sueños. que se pueda hacer real, supongo que pisar Europa confraterniza mucho y ya que somos europeos no estaría de más. Si económicamente se puede, claro.
Saludos

Rodericus dijo...

Totalmente de acuerdo en tu planteamiento. Si los integrantes de la Unión Europea no somos capaces de sacrificar una buena parte de nuestra soberanía nacional en aras de una mayor cohesión, de asumir la identidad europea como propia, no seremos nadie, y probablemente, a la vuelta de unos años, el experimento de la unión naufragará.

Tenemos que poner en valor nuestra cultura democrática, y nuestra tradición de libertad frente a los poderes económicos que emergen a nuestro alrededor, modernos en cuanto a tecnología, pero con un sistema político y de libertades que aún está en la época feudal.

Si no somos capaces de reaccionar en poco tiempo, y quizás esta maldita crisis sea el momento idóneo, quedaremos barridos por la presión de potencias económicas dictatoriales como India o China.

Tan solo seremos un buen destino de vacaciones para élites adineradas y sin escrúpulos.

Saludos.

Anónimo dijo...

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Roxana Quinteros

YO dijo...

Muy bueno el artículo, lo comparto en buena medida, como casi todo. Lo leí en prensa “de papel” ayer, en la sala de profesores. Con tanta prensa digital, a mí todavía me da gusto abrir un periódico normal, clásico….

Ya que nos hemos puesto tan europeos, casi toca ponerle un poco de música acorde con el tema. Todo el mundo sabe quién compuso el himno europeo, ¿verdad?.
Es un extracto del cuarto movimiento de la Sinfonía número 9, opus 125 de Beethoven, of course. Ahí va:

http://www.youtube.com/watch?v=UfotZmpyYzU

La música de Beethoven está plagada de páginas desgarradoras, por el sufrimiento en que vivió. El amor no consumado, el aislamiento de su sordera….No sé en literatura, pero en música, el dolor, la ausencia, ha resultado mucho más inspirador que las relaciones confortables y correspondidas. Beethoven, en ese sentido, es un ejemplo clarísimo, aunque hay muchos más.

Como hoy es Santa Cecilia, patrona de los músicos que hoy estamos de fiesta, dejo otro extracto musical. Más vanguardista que el anterior, pero de calidad. Un extracto de las “Cartas íntimas” de Leos Janácek:

http://www.youtube.com/watch?v=_3TVq9bH7RY

El tal Janácek estaba enamorado de una mujer casada, Kamila Stösslova, y ambos dos intercambiaron a lo largo de su vida más de 600 cartas. El marido de Kamila, cuando descubrió el pastel, se hizo consentidor del mismo. Al fin y al cabo, intercambiaban letra, no fluidos, y como quería mucho a su esposa y se dio cuenta de que ella necesitaba de esa amistad tan peculiar, decidió aceptarlo de buen grado. Después de todo, conociendo a su esposa, sabía que la cosa no iba a pasar a mayores. A ella le iba la marcha, y escribe que te escribe, fue alimentando la inspiración del compositor. Él, por su parte, en todo este intercambio epistolar, produjo las mejores composiciones de su vida. La que peor se lo tomó fue la mujer del compositor que hubiera preferido tragar con un revolcón de “aquí te pillo, aquí te mato” con otra mujer que no le importase un pepino. Los cuatro sabían que no habría nunca relación carnal, pero esas cartas y la obra posterior de Janácek, lo que reflejaban era la profunda admiración que el maestro sentía por la bella Kamila.

Feliz día de Santa Cecilia, un buen día para hablar de música y de la vida…como en ese librito del que nos hablaste el viernes pasado en Radio.

YO dijo...

¿Sabes que en este blog me han acusado de “falta de fuerza de voluntad” y de “querer cosas y no luchar por ellas”, a diferencia de un tal Alan Alvarez?.

Pues YO, a quien haya dicho eso, le digo: “perdónale Señor, que no sabe lo que dice”. Lo mismo que pensé cuando un estudiante dijo que “la música no era una cosa seria”. En fin. Lo que hay que oir.

Todo esto a cuenta de que hoy mismo, esta mañana, tras abrir la única ventana de esta web 2.0 en la que yo participo habitualmente, he decidido que no tendré presencia en ella hasta el mismo día que yo me otorgue el derecho a tomarme mi primera copita de Pol Roger: el día que sea Catedrática o apruebe el examen para ello. No es necesariamente simultáneo el tema.

Y aunque a veces me apetece, me niego. Me llevaría tiempo y no puedo. Necesito seguir encerrada en mi mundo, no precisamente el de Alicia en el país de las maravillas, para producir….

Me da igual ser Catedrática o no, pero no me queda otro remedio, Ignacio. En el futuro, necesitaré más dinero. Así que a tirar de fuerza de voluntad, que no es tan escasa como alguno piensa, qué va… y a pasar de todo eso. De momento.

Hay tanta gente por ahí fuera, reclamando. Qué pereza…Hace un tiempo, por no darle puerta a un editor de una revista científica de Estados Unidos en que publiqué un artículo, le contesté que sí a un correo de una red profesional. Pero jamás he entrado, ni soy activa. Y estoy harta, más que harta, todas las mañanas, de recibir invitaciones a seguir el perfil de no se quien y no se quien más.

Que no, que no, que no….Que de momento, me basta l’ivoire….Me basta y me sobra.
Sigo con la Excel, Ignacio, con el SPSS, con el Stata y la estimación de máxima verosimilitud…

PD: ¿Sabes en quien pienso sin parar desde que el PP ganó las elecciones?. No pienso en la prima de riesgo española, qué va…y entiendo a la Merkel pasando de los eurobonos, otra cosa es que lo comparta…

No dejo de pensar en Iván. Bonito nombre. Iván significa Juan, en ruso. Iván es el nombre de un niño nacido hace poco, muy poco….Pero su mamá, una tal Soraya Sáenz de Santamaría –carita de Peggy- en lugar de tomarse el obligado descanso maternal, prefiere ser la que más trabaja. La que más figura. Por supuesto, no había otra, ni otro para ocuparse del traspaso de poderes por parte del PP ¿verdad?. Me parece increíble, Ignacio. Ese bebé sólo conoce la voz de su madre, el olor de su madre…pero su mami pasa de él, porque tiene cosas más importantes que hacer y claro, no hay otra mejor que ella. Esa chica no ha parido a Iván, lo ha “defecado”…Al igual que la Sara Pallin a sus creo que 8 hijos.

Que no hombre, que no, que no es así la cosa. Que vivimos en una sociedad enferma. Y por supuesto que una mujer tiene derecho a progresar en su carrera, pero ese niño, Iván, ¿no tiene derechos?. Reclama la compañía de su madre…biológicamente necesita a su madre. ¿Quién se ocupa de los derechos de ese niño?. ¿Y de los abortados?. Todos esos, como no votan, como no se pueden indignar, no son importantes, ¿verdad?.

Pues yo creo que no. Y es más. Yo creo que se puede y se debe criar a los propios hijos, y las que puedan por tener pechos productivos –que para eso están los pechos, no para adornar – deben amamantarlos. Servidora hasta un año….Y si se trabaja menos un tiempo, no pasa nada… Ya se recuperará. Y ya se llegará más tarde a Catedrática (o no). Who knows?.

De veras, Ignacio. Una sociedad enferma…y creo que una enferma mental, con un importante cruce de cables en la cabeza, se está ocupando del traspaso de poder. Supongo que lo podrá hacer bien, y le echará ganas…pero tiene algún cable importante suelto.