Clasismo

| martes, 30 de noviembre de 2010 | 0:04

En una ocasión, durante la guerra de Independencia, un fusilero británico tuvo a tiro a George Washington. En el momento en que se disponía a apretar el gatillo, recibió la orden de un oficial de no disparar. ¿La razón?: no le correspondía a un soldado raso elegir como objetivo a un hombre de clase social más elevada. Resulta interesante especular sobre el curso que hubiera tomado la historia si no hubiera existido tal sentimiento de clase.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

EE.UU. se hubiera librado de uno de los primeros casos de corrupción de su historia.
Parece ser que rechazó un sueldo de US$ 1000 mensuales diciendo: "Señor, pido licencia para asegurar al congreso que como ninguna consideración pecuniaria habría podido tentarme para haber aceptado este empleo arduo, yo no deseaba lograr ningún beneficio de él. Guardaré una cuenta exacta de mis costes".
Y entonces comenzaron sus gastos:

- Para pagar a Sadlery por una caja para cartas, anteojos, mapas, etc. para el uso de mi Comando US$ 831.45.
- Entre de septiembre de 1775 y marzo de 1776, Washington gastó más de US$ 6,000.00 en licor.
- En ocho años, mediante la activación de un sueldo y teniendo una cuenta de gastos, en vez de ser pagado con unos 12.000 dólares, se le pagó $ 449,261.51 dólares en 1780 (alrededor de US$ 4,250,000.00 actualmente).

rodericus2009 dijo...

Hasta la "carniceria" de 1.914-18, en los enfrentamientos bélicos se guardaban aún ciertas normas entre los oficiales.
He escuchado algúnas anecdotas parecidas ocurridas durante las guerras Napoleonicas y la guerra de secesión Norteamericana.

Saludos.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

He estado leyendo un libro sobre los francotiradores. Muy instructivo. Siempre me ha llamado la atención su mística.

También resulta sorprendente el concepto de la guerra que se tenía en siglos anteriores. Cuando les disparaban los snipers, los oficiales británicos no se movían, más que nada porque no se acababan de creer que hubiese gente que cometiera el deshonor de utilizar ese tipo de tácticas. Luego aprendieron, claro, los americanos y luego los bóers les dieron estopa de sobra.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Aunque, claro, tampoco nos queda tan lejos. Pérez-Reverte cuenta la anécdota de un oficial español en los Balcanes, que salió de una tanqueta contra el consejo de sus ayudantes, y que cuando comenzaron a dispararle, hizo sorprendidísimo la famosa pregunta: ¿nos disparan a nosotros?

Saludos a todos.

Ilsa dijo...

Hablando de especular,¿y si el soldado raso no hubiera sido tal?.Hubiera disparado.
Esas son las casualidades de la vida:personas,lugares,fechas...
¿quién sabe?.Las serendipias existen.
¿Qué hubiera sido de los francotiradores de EEUU sin los fusiles de Kentacky?.

Saludos.

Juan Carlos dijo...

La cuestión que plantea Ilsa es muy interesante, ¿qué hubiera pasado de haberle matado?. Lo más probable es que nuestro mundo no fuera lo que es hoy en día ¿no creéis?
Saludos

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Personalmente creo que quizás sólo cambiaría la cara de los billetes de un dólar. Los procesos históricos de la Independencia ya se habían desencadenado, y otro lo hubiera sustituido.

Admiradora dijo...

Siento discrepar contigo Ignacio, creo que Juan Carlos tiene razón. De haber sido "otro" el que ocupara el puesto del presidente Washington también los acontecimientos posteriores habrían sido "otros".
Un suceso trae como consecuencia otra serie de sucesos que pueden hacer variar el curso de la historia. Las decisiones tomadas, para bien o para mal, no hubieran sido las mismas y, por lo, tanto los resultados también habrían sido "otros".
El mero hecho de que algo suceda o no ya cambia el acontecer de la historia.

rodericus2009 dijo...

Pues yo creo que con Washington o sín él, la revolución de las colonias hubiese seguido adelante con otro jefe militár. La ideologia era cosa de Jefferson, Franklin y otros más. Otra cosa seria el resultado mas o menos rápido de la campaña militár.

El motivo de fondo de la rebelión, eran los impuestos excesivos, no lo olvidemos. Al fin y al cabo, el dinero es lo que mueve el mundo. La guerra, no dejan de ser la economia llevada a sú extremo más salvaje.

Saludos

JUAN dijo...

Ignacio, no soy un experto pero me temo que esa anecdota no sea muy verosimil.Existen miles de ejemplos en la historia de solados rasos matando o atacando a oficiales aristocratas.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Teniendo la leyenda, quién necesita la realidad...

Alejandra dijo...

Unos tienen la fama y otros cardan la lana. ¿Qué tal todo? ¿Las últimas jornadas en Pravia, el libro? Sigues escribiendo, imagino. Un abrazo, Marta Alejandra Sirvent.