El ataque del cultureta

| lunes, 20 de octubre de 2008 | 0:05



Esta vez mi sentido arácnido falló estrepitosamente. Por lo general, puedo oler a un cultureta como los tiburones huelen una gota de sangre: a treinta kilómetros. Y entonces hago lo contrario del bicho, es decir, huir como alma que lleva el diablo. Pero esta vez falló. No sé a qué fue debido, en serio, quizás al vino español, o a que estaba pendiente de una de las azafatas del Círculo de Bellas Artes, que tenía un aire a mi adorada Connie Nielsen, o simplemente que estaba en Babia. El resultado fue que cuando terminó la presentación, allí estaba, como el dinosaurio de Monterroso. El cultureta me miraba con sus ojillos de cultureta y su rictus agrio y mezquino sojuzgando a los mortales por no sufrir tanto ni ser tan sensibles como él. De inmediato, el cultureta comenzó a hacer lo que normalmente hacen los culturetas, preguntarme si estoy escribiendo alguna novela -para comprobar si por algún afortunado albur tengo sequía creativa-, y si así es cuándo sale -para hacerle un seguimiento a fin de comprobar que no vendo tanto como con la anterior y buscar las críticas que me pongan a parir-. A continuación, sin apenas dejarme responder, el cultureta sigue haciendo lo que normalmente hacen los culturetas, intentar que se le conceda la atención enfermiza que ellos creen que merecen y dar la lata de una manera grandilocuente. Tieso como una escoba, comienza con los habituales comentarios gratuitos y oportunistas sobre los otros culturetas a quienes tiene que hacer la pelota, sigue con las frases cargantes y supuestamente profundas que mantienen su fama de cultureta, y por último da la tabarra con la posteridad. Yo siempre me he preguntado a qué se debe que los culturetas tengan esa fijación con la posteridad, con esa placa en una calle que nadie reconoce o esa estatua que cagan las palomas y mean los chavales del botellón o esa entrada en un diccionario que nadie lee. En fin. El cultureta sigue haciendo concesiones a su vanidad y me larga que cree que su obra perdurará, porque él tiene que decir algo al mundo y a las generaciones venideras, me suelta que se está preparando para ello ordenando sus manuscritos y archivando sus notas -originales, los llama-, y que incluso cabe la posibilidad de que se cree un premio o una biblioteca o una fundación con su nombre, o todo a la vez. Mientras me cuenta todo eso, yo no paro de mirar al cultureta con diplomacia y algo de pena, de ser testigo de su pueril miedo a la muerte y su inútil intento de perpetuarse. Y me pregunto si su mezquino y cargante ego no le deja ver la realidad. Una realidad en que los escritores se mueren y desaparecen del mapa borrados por el empuje de los vivos. En que de vez cuando las modas pasajeras sacan a alguno del olvido para volver a desaparecer en el barullo de la historia. En la burbuja del mercado literario que engulle y mastica y luego caga generaciones de escritores con mucho más talento que el del cultureta. En la progresión geométrica del ruido informativo actual, en la cantidad de medios con los que hay que competir, en nuestro inútil intento de que las lágrimas no se pierdan en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Finalmente, el cultureta, que estoy seguro de que no sabría encajar el éxito porque tampoco sabe asimilar su fracaso, se despide de mí con esa sonrisilla de superioridad de quien se sabe enviado por los dioses y ha demostrado que es un autor coherente -es decir, poco leído- a un autor comercial -es decir, leído-. Y entonces yo sólo me hago una pregunta: ¿hace cuánto que este cultureta no echa un kiki en condiciones?

13 comentarios:

skid loader attachments dijo...

thats amazing story.

Malandro dijo...

Visit this blog. Thank you!

Rocanoble dijo...

Pero bueno, Ignacio, vaya misterio que te traes últimamente con la fecha de salida de tu novela. Ni que el fuera el misterio de la Sábana Santa o del Grial.
Ya he leído dos comentarios iguales en tu blog de mujeres adorándote en la última semana, así que si tanto ocultas cuándo va a salir a la venta eso es que... te vas a presentar a algún premio literario con tu nueva novela ¿me equivoco? ¿Tal vez el premio Alfaguara ya que eres un autor de esta editorial?
Venga, échale arrestos, confiesa que te vas a presentar a algún premio, al Nadal, que se falla en enero, al Biblioteca Breve o al Azorín que se fallan en febrero, al Alfaguara, que lo hace en marzo...
Fijo que a alguno te presentas... chico misterioso.

Bueno, pues ojalá ganes el Alfaguara y en un futuro termines ganando todos estos premios y el Planeta y el Torrevieja también, que son los que me parece que más dinero dan, porque te lo mereces, porque eres un escritor de puta madre y de lo mejorcito que tenemos en nuestro país.

Venga, please, danos por favor alguna pista, ¿me lo podré llevar de viaje en Semana Santa cuando me vaya a Argentina un mes entero?

Un besazo

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Thanks for your visits, it,s a pleasure for me.


Y para el señor Rocanoble, ya sabes que un poco de misterio no viene mal, y cuanto más dure mejor, porque la resolución del enigma siempre será muy inferior y mucho más decepcionante que el enigma mismo. Muchas gracias por la visita y pásalo bien en Argentina.

Pedro de Paz dijo...

En efecto, querido Ignacio. Al final todo se resume en el eterno conflicto: la amarga bilis que es capaz de generar un gafapasta malfollado. ¿Lo demás? Brindis al sol.

Un abrazo,
Pedro de Paz

Anónimo dijo...

Aspirar a la inmortalidad puede que sea ridículo en la inmensa mayoría de los casos, pero si nos resignamos a vivir en el momento, seremos iguales que los animales (lo que tiene sus ventajas y sus inconvenientes). Perdona, ya sabes que yo siempre opto por polemizar cuando todos están de acuerdo :o) dari

Nacho dijo...

El 18/10/2005 (hace tres años ya)escribí en mi blog (moustros) el siguiente artículo:

"Es un secreto a voces que el premio Planeta está amañado. Todo el mundo sabe quién será el ganador con horas o días de antelación. Yo no sé, ni me interesa saberlo, si es cierto o no todo lo que dicen. Tampoco me interesa si se premia el libro menos malo o el peor bueno. Lo importante es que hay un libro más y unos lectores (y sólo ellos) que tendrán que juzgarlo. Pero lo que si sé es quién será uno de los próximos ganadores de ese premio. Tal vez no el próximo año ni el siguiente, pero algún día sí. Y cuando ese día llegue, os garantizo que no habrá trampa ni cartón. Se habrá premiado un libro grande de un autor grande. Es amiguete, es de Oviedo, es joven y va camino de ser uno de los grandes. Tomad nota de su nombre y su obra y estad atentos de aquí en adelante a las próximas ediciones del Planeta porque algún día oiréis eso de and the winner is... Ignacio del Valle".

Cualquier premio que le den a Nacho (y ojalá caiga alguno pronto), bien merecido será.

Un abrazo tio. Nacho B.

Nacho T. dijo...

Qué harías con toda esa pasta?

Anónimo dijo...

Montar una escuela de odio, supongo. Joder, qué disparate. ¿Por qué los escritores son todos tan egocéntricos que no pueden imaginar a alguien que piense de modo distinto al suyo? Llego a este sitio buscando que me hablen de literatura y sólo encuentro rajadas a diestro y siniestro. Lo peor es que me voy al blog de enfrente y pasa lo mismo. ¿Existe la palabra generosidad en el vocabulario de los culturetas y de quienes aspiráis a vender mucho? No es una ironía, es que me he quedado lívida.

Lola

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Querida Lola, creo que en las casi 300 entradas que hay en este blog, debe ser la única o casi la única vez que rajo de los culturetas. Es otra parte más de la realidad, y yo soy un observador. Cada uno tiene su visión del mundo,y me parece que la mía no es la más intransigente. Y desde luego no siento odio, sino cansancio, aburrimiento. Todos amamos la literatura, pero un libro no es una operación a corazón abierto.

Abrazos.

Anónimo dijo...

No sé, Ignacio. Estoy confusa. ¿A qué llamas cultureta? ¿Es Marías un cultureta? ¿De Prada? ¿Sánchez Ferlosio? ¿Son culturetas los chicos de la Generación Nocilla?
Y respecto al corazón abierto, bueno, habría mucho de lo que hablar. Quién entre vosotros no querría escribir un libro que fuera como una operación a corazón abierta.
Gracias por responder.
Lola

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Para mí la literatura es una fiesta, y no implica sufrimiento, sino placer, aunque sea perverso. Para mí la literatura no es un deber, es un juego, emoción, sorpresa. Para mí a la literatura no se la debe respetar, se la debe amar, y ha de llegar al misterio a través de la seducción. Pero, sobre todo, la buena literatura está dirigida a todos, y no sólo a una supuesta élite aristocrática. No creo que El Gran Gatsby lo puedan entender únicamente los superdotados, ni el Quijote, ni Meridiano de Sangre.


Para los culturetas creo que es todo lo contrario. Espero haberme explicado :)

Gracias por entrar en mi blog, de veras.

Begoña dijo...

Horror...espero que sea simple casualidad todo eso que veo de mí en ese cultureta que relatas. Pero me da que soy una cultureta, que horror.