La crisis según mi peluquero

| domingo, 22 de septiembre de 2013 | 15:37


Ayer fui a cortarme el pelo: Cuánto tiempo, Ignacio, me saludó. Sí, hacía mucho que no venía. ¿Te estás dejando el pelo largo? La crisis de los cuarenta, ya sabes. Pero si eres de mi quinta, cuarenta y dos. Parece que se está alargando. ¿Y cómo te lo dejo? Hazme las puntas, quiero dejarme coleta. Okei, ponte cómodo. Mi peluquero me colocó el babero y comenzó a mojarme el cabello. Nos pusimos al día de nuestras cuitas y avatares, y le pregunté cómo iba el negocio. Jodido, respondió, porque la gente está jodida. La mitad de mis clientes ha perdido el trabajo, y cuando llegan a este sillón te cuentan sus desgracias, y mira, uno no es de piedra. Hubo una temporada en que llegaba a casa con la cabeza como un bombo. Mi peluquero comenzó a chascar las tijeras con habilidad y prosiguió: Ignacio, aquí siempre se ha hablado de fútbol, de tías, de lo de siempre, pero llegó un momento en que la gente solo hablaba de la pena negra, del miedo a perder el trabajo, o de la frustración y la incertidumbre cuando lo había perdido. Muchos también decían que se volvían a sus pueblos. Y así hasta que llegó un momento en que quedaron saturados de malas noticias y se paralizaron. Ya no iban a manifestaciones, ya no se cagaban en los políticos, ya ni siquiera se quejaban. Mi peluquero cambió el ángulo de la tijera y siguió en silencio como un Eduardo Manostijeras castizo. ¿Y ahora como les ves?, abundé. Pues ahora vienen comentando el programa del Wyoming y parece que se ríen un poco más, también recuerdan cuando los abuelos les decían que ahorrasen y pensaban que chocheaban, eso era cuando España eran capaz de organizar Juegos Olímpicos, la soberbia de ser español, y tal. ¿Y cómo piensas que va a acabar esto?, inquirí. Ni idea, Ignacio, y más teniendo en cuenta que los que votaban a sus partidos siguen haciéndolo con las excusa de que si Bárcenas hizo esto, con los ERES hicieron lo otro. Lo único que tengo claro es lo que nos ha ayudado a aguantar. ¿Y que fue?, me interesé con curiosidad. Los pantaloncitos cortos esos que han estado de moda este verano. Las chicas pasando arriba y abajo con el culo al aire, eso ha levantado la libido del personal. Ah, exclamé. Y bueno, Ignacio, te lo dejo así o lo corto algo más. 

3 comentarios:

Rodericus dijo...

¿ Coleta ?. Bueno, es una opción.

Lo que me sigue sorprendiendo de esta situación, muy parecida a estar en un potro de tortura y que a diario tensen un par de dientes el rodillo que acabará descoyuntandonos, es que nadie se plante seriamente.

La "ultima", la reforma de las pensiones. Según el gobierno, los pensionistas no van a perder nada, ni cinco. Pero calcula un ahorro de "chorrocientos" millones anuales.

Y las matemáticas son muy crueles, cuando se ahorra dinero, ese dinero se ha retirado de alguna parte.

Y aún insisten en que los abuelos no van a perder poder adquisitivo.

Asistimos impasibles al desmantelamiento del estado del bienestar, con el pacto social ello que implicaba. Volvemos a las dos Españas que mencionó Machado.

Y todo, para que unos pocos se beneficien con la miseria de muchos.

Pero nadie, nadie se atreve a toser siquiera.

Saludos.

Begoña dijo...

Creo que hay personas con una inmensa capacidad de escuchar y que eso se percibe, y que a veces cuando hablamos de nuestros problemas no somos conscientes del efecto que podemos causar en ellos con lo que decimos; pero qué sensación tan maravillosa saber que podemos hablar, porque a veces poder decir lo que sea, hace que tomemos perspectiva. A veces poder decirlo es el primer paso para solucionarlo. Personalmente me gusta que me cuenten cosas, aunque a veces me traiga los problemas a casa y llegue con la cabeza a punto de estallar. Se aprenden cosas muy importantes dejando hablar a los demás.
¿Dejarse coleta?, suena a crisis de los 40, la verdad ;)
Saludos

neville dijo...

Yo voy a una peluqueria de toda la vida, nada de modernismos minimalistas extraños,con dos peluqueros de los de antes de los cuales siempre me corta el pelo el mismo, aunque me toque esperar ya lo saben y se asume, un gran ventanal da a la calle a una calle concurrida con dos hermosas aceras por donde circula cantidad de gente a pesar de la crisis, mi peluquero y su compañero solo dejan de contar chistes, chascarrillos o quejas por una cosa y esa es la misma de tu comentario, yo me contento con mirar la calle a través del espejo y los muy jodidos no tienen la decencia de girar el sillón, quizas la próxima vez dentro de más o menos un mes.

Saludos.