Cuidadín

| miércoles, 7 de abril de 2010 | 0:04

Lo políticamente correcto prepara el terreno para las operaciones de desinformación y la expansión de la mundialización. Cuando todo el mundo crea que las verdades pueden ser objetos de trueque, que no existen verdades ni mentiras, el mundo está preparado para recibir la misma propaganda y participar de la misma pseudo-opinión pública fabricada para el consumo universal. Y esta pseudo-opinión pública aceptará cualquier acción, incluidas las más brutales que indefectiblemente irán en beneficio de los manipuladores.
VLADIMIR VOLKOFF.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo depende del conocimiento. Teóricamente, cuanto más ricos en información y plurales sean los medios, la opinión pública tendrá una idea más acorde con sus conocimientos y sus planteamientos ideológicos; cuanto más sesgados o reducidos sean sus planteamientos, la población tendrá menos posibilidades de formarse una opinión propia y tenderá a escoger aquellas ideas que se le hayan presentado como ‘adecuadas’ a sus planteamientos ideológicos. Los ciudadanos que estén peor informados estarán más expuestos a los efectos y a las opiniones de los medios, según esta teoría. De esta forma, el problema no reside en que los medios mienten, si por esto entendemos cambiar o alterar la información; la cuestión es qué sucede cuando sólo recibimos una opinión dominante sobre un tema o un asunto de interés para la opinión pública. La manipulación decrece si al público se le da alguna posibilidad de elegir, esto es, si se le permite escoger entre visiones alternativas acerca de la realidad. Pueden sacarse dos conclusiones: Una, que las opiniones críticas y alternativas sobre una opinión dominante pueden acabar socavándola. Y la segunda, que las opiniones más cercanas al conocimiento y a la experiencia de los ciudadanos no se pueden manipular desde los medios. La realidad material existe fuera de ellos.

Ilsa dijo...

Se confunde lo políticamente correcto, con la educación y el respeto.Una persona que se ampara siempre en este término,vive en un mundo de hipocresía donde conviven el "borreguismo" y el conformismo.En el tiempo que nos ha tocado vivir, hay que tener criterio y no hacer lo que todo el mundo hace, si no va con nuestras ideas o forma de ver la vida.Desgraciadamente lo políticamente correcto es contagioso y afecta a la personalidad y al espíritu crítico.
El año pasado,entre todos los libros que devoro a lo largo de un año, se encontraba "El invitado del Papa": entretenida y recomendable.
Un saludo.

Begoña dijo...

Lo políticamente correcto se estrella contra la realidad. Nada existe tan tozudo como la realidad; mejor cuanta más memoria conserve.

rodericus2009 dijo...

Es la enfermedad de nuestro tiempo entre la pseudo-progresia.
Me ha sorprendido esta tarde una tertulia radiofonica donde se daba la nueva definición para lo que hasta ahoar hemos conocido como enanos : "gente de baja estatura".
Si yo fuera un enano, creo que me ofenderia más esta nueva definición que no el termino "enano".
Me recuerda a mí época escolár, utizabamos la definición "señoritas de costumbres licenciosas" para referirnos al oficio más viejo del mundo, lo haciamos para evitár represalias por usár palabrotas.

M.A.V. dijo...

Desde mi humilde opinión y sin ánimo de ofender a nadie, creo que un ejemplo de lo que este hombre dice lo hemos vivido hace poco a nivel mundial, la famosa gripe A o gripe porcina, creo que fue una cortina de humo, un distractor social y como no un gran negocio pues todos los productos antibacterianos que ahora se venden en todas sus versiones y las vacunas estoy segura que están generando muchos beneficios. Jugaron con lo que hoy en día es lo más importante para los ciudadanos del primer mundo, la salud, pienso que crearon un pánico perfectamente estudiado y además respaldado por organismos tan importantes como la OMS. En plena psicosis de la gripe A viajé a México y de regreso cuando hice escala en París, antes de aterrizar fumigaron el avión con algo que me provocó una reacción alérgica a nivel de vías respiratorias, viajaba sola, y no veía pues se me hincharon los párpados, me lloraban los ojos y respiraba mal y así tuve que coger mi avión a Madrid, lo pasé mal y creo que fué un abuso, pero el fumigado era obligatorio para poder aterrizar en Francia ¿de que van?, por no hablar de los efectos secundarios de la famosa vacuna, sólo sé que los médicos que conozco se negaron a ponérsela. Por todas estas cosas creo que todo aquello es un digno ejemplo de las palabras de este señor, cuando las medias verdades se predican como absolutas y entidades tan importantes las respaldan, el mundo ya está preparado para creerse lo que le echen y en nombre del bien común se cometen muchos abusos y barbaridades. Saludos.

Begoña dijo...

Lo de la Gripe A puso en evidencia la diferencia entre quienes no creen lo que les cuentan y los que sí.
En los pueblos más remotos y envejecidos una ATS se llegaba a las puertas de las casas aguja en mano con el lema vacunar para vivir.
Una mujer de 80 años se plantó y le aseguró a esa mujer que si la seguridad social pensaba que ya había vivido bastante iba lista, porque no pensaba morirse todavía. Así que podía irse con su vacuna a otra parte porque nadie la había llamado.
En plena ciudad el caso contrario,una mujer que fue corriendo al médico para vacunarse antes de que fuesen a terminarse las vacunas. Él movió la cabeza y le dijo que bastante complicado estaba lo suyo sin apurarlo más. Ella erre que erre. Al final tuvo que decirle que él mismo estaba entre los grupos de riesgo y no se pensaba vacunar.
...ella había creído por un momento en la vacuna de la inmortalidad.

Pedro Crenes Castro dijo...

Gracias por compartir la cita. Muy apropiada. Un abrazo panameño para ti.
Pedro.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Hay un hecho, no sé si para bien o para mal, pero lo hay: la realidad ya no se puede crear, y si se crea, tiene tantas grietas que la gente bien informada puede tomar sus decisiones al margen de la moto que te quieran vender. Por eso defiendo tanto la educación, para que Bush -es un ejemplo- no vuelva a descender en un portaaviones anunciando el fin de la guerra, una nave que parece que navegar por el Golfo Pérsico, cuando en realidad el cámara las estaba pasando canutas para que al fondo no se viera la bahía de San Francisco. No sé si me explico.

Ilsa dijo...

La historia está repleta de grandes engaños que los "poderosos" han adaptado a sus intereses, manipulando la información y así pudiendo ocultar lo que no conviene a sus fines, para eliminar después lo que no les interesa de las historias oficiales.Pero por otro lado, muchas veces,la sociedad y nosotros mismos de forma individual,desgraciadamente, no queremos ver la realidad que la mayoría de las ocasiones habla por si sola, dejandonos llevar por lo que hace todo el mundo,por comodidad, porque ya lo harán otros...y eso es lo realmente triste.
Un saludo.

Begoña dijo...

Si hablamos de política lo llevo crudo porque rara es la mañana donde no escucho algo que se prohibió, últimamente el cambio climático da para todo. Esta mañana la televisión regional asturiana anunció que se prohíbe cuchar. Ósea abonar los campos con estiércol, algo que se ha hecho toda la vida de Dios desde que el mundo es mundo. No alcancé a escuchar el motivo por el que se prohíbe porque apagué la tele y no voy a creer nada de lo que me digan, con lo cual es perder el tiempo. Soy de mal creer y más en estos tiempos...

Así que esperaré sentada a que los gobernantes lleguen a la conclusión de que nada estropea más un país que las bombas sembradas desde los aviones, o las granadas, o el armamento que se usa para arrasar culturas enteras por motivos que jamás tendrán un peso específico suficiente para nadie que tenga dos dedos de frente y el deseo de que todo vaya a mejor.

La ecología no es más que una excusa como otra para hacer todo lo que se les antoja, y de paso llenar las arcas, porque detrás de la ley llegan las multas y se multiplican a montón. Vamos, que la ganadería va cuesta abajo y sin frenos y estos paisajes se van quedando vacíos por decisiones que cada vez me parecen más absurdas.