Espicha en Madrid

| martes, 21 de abril de 2009 | 0:04

Aquí estamos haciendo patria en la espicha anual organizada por ASMA, la asociación de asturianos en Madrid. Esta vez fue en los bajos del Vicente Calderón, un montonazo de paisanos que residen en la capital, el aforo lleno, barra libre y un concierto a cargo de los Ministros del Rock. Luis, nuestro presidente, corta perfectamente el bacalao.

ESPICHA DE PRIMAVERA ASMA
El Viernes 17 de Abril, Asturianos en Madrid (ASMA) organizó su tradicional Espicha de Primavera en el centro de Madrid donde congregó a 400 asturianos en un evento de asturianía donde no faltó la música en directo a cargo de la banda astur “Los Ministros del Rock”, con el objetivo de fomentar la unión de la comunidad asturiana en Madrid.

DATOS DE LA ESPICHA
Lugar: SPORT ARENA (Bajos del Estadio Vicente Calderón – Puerta 23)
Hora: de 20:30 a 2:00 h
Asistentes: 400 personas

7 comentarios:

Rémora dijo...

Tiene pinta de haber sido un sarao como Dios manda.

lalecubino dijo...

Había buena tortilla?Jo que hambre.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Fue cojonudo. El grupo tenía muchas tablas, hicieron una versión perfecta de La grange de ZZtop.

LBO2 dijo...

Me alegro un montón, Ignacio, de que los asturianos que estáis por los Madriles hayáis podido disfrutar de esa espicha juntos. Por cierto, el que está contigo en la foto me suena mogollón de cara de verlo por Oviedo, o incluso por la Universidad. O fue compañero mío de carrera, o tiene un clon en Económicas. Todo lo contrario que la tuya; no me suena de nada tu cara de Oviedo. Tanto como la de los extraterrestres que nunca he visto.

Otro “por cierto”, si me lo permites: estabas muy elegante, con camisa y americana oscuras. ¿”Demasiado” para una espicha?. Por las fotos de tu web he podido comprobar que los tonos oscuros te sientan bien; aunque también el jersey de pico azul claro a juego con tus ojos y, por supuesto, el abrigo negro. Mi prenda “fetiche” (yo sí soy un poco fetichista) en un caballero. En mi opinión es una prenda que la lucen mucho mejor los hombres altos. Desafortunadamente para mí, en el tiempo que llevo con mi chico, no he tenido el placer de verle con un abrigo negro como el tuyo. No hay forma de que se lo compre. ¿De veras es tanto pedir?. Viste bien, pero muy discreto. En él, la discreción es bandera y suceso casi imposible que pose para una foto. Le he amenazado varias veces con regalárselo, aunque sea para verlo colgado en el armario. Le caen 40 tacos el próximo noviembre; un Escorpio del 69. Puedo dar fe de que lo de nacer en el año 69 y ser un Escorpión marca bastante. Así que para tan singular fecha ya he empezado a elucubrar en el especial regalo que tan señalada ocasión merece. Y de paso, también me lo voy a regalar yo, un abrigo negro tan chulo como el tuyo. Compraré algo más, porque me temo que eso, si lo consigo, será para ponérselo un día en casa. En mi opinión, vistes muy bien Ignacio. Y sin complejos.

Lo de “demasiado” para una espicha, lo digo yo por una espicha que me dejó a mi un pelín marcada. Entré yo a trabajar en esta sacro-santa institución el 15 de febrero de 1995, el día siguiente del amor. A los pocos días se celebró una espicha del Departamento para el que trabajo, no lejos de la Plaza Trascorrales, y la verdad, estaba tan contenta de poder presentarme y conocer a toda la gente, tan halagada de que me hubiesen insistido en llamarme para trabajar aquí, que decidí que ese era un día especial, y pensé muy bien qué ponerme. Suelo cuidarlo, y más en las ocasiones importantes. Nunca creí que después de haber pensado tanto, mi elección fuera tan mala como posteriormente se demostró. Los pantalones imposibles que hacen algunos diseñadores sólo los pueden poner las modelos de cuerpos extraterrestres; las mujeres normales y corrientes, hemos de usar algo que se ha de usar siempre: la inteligencia para vestirnos, siendo amigas de nuestro cuerpo y pensando lo que mejor nos puede quedar. La “petite robe noire” de Coco Chanel, o lo que es lo mismo, LBD, “little black dress”, suele quedar bien a casi todas. Lo elegí discreto, nada escotado y nada corto; hasta la rodilla. Por supuesto acompañado de mis inseparables zapatos de tacón negro.

Cuando llegué al lugar, ya vi que la gente, esa nueva gente que iban a ser mis compañeros de trabajo, me miraban de reojo. Especialmente las mujeres. Y al día siguiente, mis compañeros financieros favoritos, Víctor y Paco, me contaron lo que les había pasado con algunas altas instancias del Departamento, que se acercaron para preguntarles que ¿quién era la rubia esa que se presentaba en una espicha como si fuera a la ópera? O ¿Que si tal vez se hubieran pasado de listos con el nuevo fichaje? Ellos dos, con contratos temporales por entonces, de ésos que te dan la patada en el culo si das pasos en falso, contestaron tranquilamente sin temblarles un pelo, que me habían llamado porque era el expediente número DOS de mi promoción (inevitable número en mí) y que como el número uno estaba en Contabilidad pues había que tirar del siguiente más potente para luchar con el “enemigo”. Para los ajenos a esto, decir que los contables y los financieros, aunque debiéramos complementarnos y de hecho lo hacemos, estamos eternamente empeñados en discutir si las empresas valen lo que dicen los papeles contables que valen, con criterios que pueden cambiar de un año a otro por cambio legal (no hace mucho que ha habido uno importante) y lo que el supremo mercado dice que valen, al cual, los patrimonialistas consideran, no un mercado sino un casino. Víctor y Paco demostraron ser muy listos, pero no por ficharme a mi, sino porque a su edad, aún jóvenes ya están en el escalón más alto que se puede estar en esta casa. A mi me falta un peldaño, que a veces pienso que no me apetece demasiado subir; no me compensa, y ya no estoy dispuesta a entregarme a esto en la misma medida. No obstante, aquí, no hay techo de cristal. O jamás lo ha habido para mí. Siempre me he sentido muy valorada en mi trabajo, en especial, por mis compañeros-hombres.

Rollos contable-financieros aparte, mi modelito y mi aspecto dio que hablar. Y yo qué pensaba que había elegido un vestido de lo más normal. Tengo mucha ropa negra, me gusta y un contable y, a la sazón, violinista (dúo perfecto del pianista) me ha dicho, no hace mucho, que definitivamente el negro, es mi color. No obstante, procuro no llevarlo mucho durante el día, porque eso a mi esposo le disgusta. Dice que el negro es un color nocturno, con ciertas connotaciones impropias en determinados ámbitos. No obstante, mi mami que hace mucho las Américas, me dice que en Nueva York muchísimas mujeres asocian el negro con color de trabajo, para mostrarse elegantes. También lo comprobamos en Holanda. No me sirvió de nada señalarle a mi esposo que quizás no fuera tan raro ponerse de negro, de día.

En fin, que no he vuelto a ponerme yo de negro en una espicha. En otros actos nocturnos, sí que lo uso mucho porque me gusta. Y en parte, me da rabia mi decisión, porque soy una liberal, y como tal, defiendo el derecho a que cada uno se ponga lo que le dé la gana (aunque insisto en lo del abrigo con mi marido) y me gusta tener mi propio derecho a vestirme como me dé la gana. Pero luego, me pasan cosas, y decido pasar por el aro, a veces. Otras no. Según.

Para los que estén en Villanueva del Fresno, Zafra o Boadilla del Monte, que nunca hayan estado en una espicha, han de saber que es un acto informal, donde la gente come de pie, habitualmente tortilla, huevos cocidos, empanada, se bebe sidra, que salpica y mancha y, por consiguiente, si llevas tus vaqueros último modelo o una impecable chaqueta, corre el riesgo de fastidiarse. Mejor los vaqueros normalitos, jersey o camiseta normalita, para ir, como va todo el mundo, para no llamar la atención, y no cuidar demasiado el aspecto ese día de la espicha, aunque sea importante, porque resulta que luego das que hablar. Si no quieren dar que hablar, vayan como va toda la gente a las espichas. Y hagan lo que hace todo el mundo…..Y así, no hay problemas ¿verdad?. Si escribe en un blog, escriba usted una línea o dos o tres, como todo el mundo, porque en caso contrario, va a dar que hablar y además, puede ser atacado por ello. Por el LBD de la espicha también fui atacada: recibí el apodo, no de LBO2, sino de LA VIUDA NEGRA…..a los pocos días de entrar a trabajar. Los de por aquí decidieron, por eso, que yo tenía la pinta de ser y hacer lo que hace la viuda negra, con lo buena que yo soy. Afortunadamente, el paso del tiempo y la tesis que calqué anularon el mote. Pero trabajo costó. Y no sé porqué, la verdad. No sé porqué narices la gente no respeta la forma de ser de los demás. Y la forma de vestirse, y la forma de expresarse, si no les hace daño. Pero ¿qué daño hice yo con ese vestido?. A mí me hacen más daño los colores de algunas camisetas y no digo nada. Que me pase escribiendo en el blog, a algunos les hace daño ¿por qué?. Que no lo lean. Poco me importa, mientras el dueño del blog me deje. Poco, por no decir, nada de nada. Y lo de la ropa, tampoco a veces. Me visto como me da la gana, aunque menos que antes, que antes de casarme y que antes de trabajar aquí. La pérdida de la soltería y determinados entornos imponen obligaciones. ¡Que se lo pregunten a doña Letizia!. Además, también me canso a veces, de molestar a los demás, precisamente por ser diferente….

Me parece genial el modelito de espicha de Ignacio del Valle, pero que sepan que, al menos por aquí, no es muy recomendable, si que quiere pasar por “normal”. Hay tanta gente “normal” en este mundo, que yo procuro tener los ojos abiertos para descubrir a gente que no sea “normal”, sino interesante, entretenida, divertida y, si además alegra el ojo, pues “miel sobre hojuelas”, ¿no?.

Gracias por no hacerte el sueco con lo de mi propuesta de colgar las pastis, satisfaciendo así mi deseo. Genial, aunque no sé si será bueno para mí (o mi trabajo) caer en la tentación de enrollarme más de lo que debiera con el temita de marras.

Sólo hay un asturiano para el cual, mis deseos son órdenes. Un asturiano nacido suizo, que cuando viaja me dice que se siente más próximo a la forma de ser de noruegos, holandeses….etc. y es verdad. De españolito corriente y moliente tiene poco. No obstante lo anterior, a veces yo, en privado, en un ejercicio probablemente ilegítimo de alimentación del ego, que parece ser que no lo tengo de mi propio tamaño, me pregunto si habrá por aquí algún asturiano más al que le apetezca que mis deseos sean órdenes para él. A tal pensamiento, procuro yo no dedicarle más de DOS milisegundos.

¿Se me nota de veras coladita por el suizo-gijonés?. Ojalá sea así. Este próximo mes de julio haremos 11 años enganchados uno a otro, de una u otra manera. Si dices que se me nota es porque lo estoy. Lo deseo de veras. Dice Manuel Alcántara, un columnista de El Comercio al que no fallo, que hay tres cosas imposibles disimular: el amor, el dinero y la tos. ¡Ojalá! ¿Habrá un secreto para que el sentimiento dure?. La autenticidad del mismo, supongo. A mi juicio, un componente ineludible del enamoramiento es la admiración por la persona amada. Por consiguiente, para que el enamoramiento pueda ser sostenido en el tiempo, entiendo que ha de estar basado en las cosas que admires del otro, que puedan sostenerse en el tiempo. Lo transitorio, el físico seguramente lo que más, provocará admiraciones transitorias. Y de nada sirve basarlo sólo en eso, porque sobre todo para los hombres, eso cansa, agota, incluso antes de que el físico se haya estropeado. Lo cual, no deja de ser profundamente injusto.

Dice mi admirado Antonio Marina, no en sus Palabras de Amor en las que estoy enzarzada, sino en otros libros previos que la forma que uno tiene de pensar en un sentimiento forma parte del propio sentimiento. Es decir, que si tú piensas que algo no va a durar, definitivamente no lo hará. Y lo contrario. En cualquier caso, estoy convencida que ha de ser el resultado de una afinidad totalmente natural, sin forzar. Encaje limpio y natural, como DANONE. La media naranja coincide si coincide, si lo es, de verdad; todo lo contrario es un error o sencillamente mala suerte de no encontrarla. En esto hay dos cosas que la vida me ha demostrado:

1) Que forzar las cosas, esforzarlas, tratar de sostenerlas si no se sostienen, es un craso error, tanto más grave cuanto más se alargue en el tiempo.
2) Que las prisas no son sólo malas, sino pésimas consejeras.

Aunque cuelgues las “pastis” no habrá follón conmigo, Ignacio. Al menos no por mi parte; es lo que espero. Tú dices que te mosqueas por pocas cosas. Que yo me enfade es una cosa cada día más difícil, te lo aseguro. Entiendo lo del follón como algo divertido, por tanto, y lo de disentir, como algo que debiera enriquecer a la gente, si el que se lo dice le aporta algo. Si no, pasando de todo; incluso de molestarse por cosas que no valen la pena.

LBO2 dijo...

Yo creo que cuando un HOMBRE dice que va a hacer una cosa, la hace. Como Ignacio del Valle dijo que iba a colgar las “pastis” esta semana (21/04/2009 a las 0:21), yo, me lo creí. Cuestión de FE. Seguramente ha estado muy ocupado, preparando la charla de ayer noche, escribiendo lo suyo (el nuevo libro) y los artículos, etc, etc..........Pienso bien. O tal vez espera a colgarlas el finde, que como servidora no abre el ordenador, no molesta. Pienso mal. Bueno, todos mis fines de semana son laaaaaaaaaargos. O sea de 2+1 días. Así que hoy, normalmente de “casual Friday”, que ando por la “jaulita de oro” donde vivo, he decidido (necesitado, mejor dicho) acercarme a la “jaulita de oro” donde trabajo, para ver si el Sr. del Valle nos había pasado las pastis o no. Es que desde el portátil Toshiba negro de casa, no hago ciertas cosas.....Y resulta que no. Bueno. Es su blog y cuelga lo que le da la gana, cuando le da la gana. Lógico. Me parece bien. Y por otra parte, a un HOMBRE, si merece tal nombre (seguro en este caso), no se le dice lo que tiene que hacer. Porque lo sabe de sobra. OK. Pero si ese HOMBRE dice que va a hacer algo, yo creo que lo hará. Así que por si acaso les pasa a Uds. las pastis de finde (que es cuando toca), sobre ellas yo tenía desde ayer esto que decir. Sorry, pero a mí ya me las pasó la semana pasada. Je, je......Es que tengo enchufe. Soy la más aplicada del blog, ¿no?.

Va por ustedes......

Gracias Ignacio por descolgarte con las “pastis” para pasar un rato divertido. A partir de este momento, todos tus deseos serán órdenes para mí. Todos los días de mi vida. Y como yo voy a vivir 122 años y tú, 126 pues te quedará un lustro de vida para decidir si mi muerte, te deja indiferente y te haces el sueco (a veces, sólo a veces conmigo) o si tienes algo que decir al respecto. Si por casualidad el día de mi funeral anduvieras por la Patria Querida (¿sigue siendo querida para tí? ¿te sigue tirando la tierra?), me atrevería, incluso muerta, a robarte cinco minutos de ese día tan “señalado” en mi vida que será el día de mi muerte, para que te pases al final de la ceremonia y digas unas palabras, con mi féretro delante. Me gustan los funerales donde sale algún valiente a decir algo, un familiar, conocido, lo que sea…..Ya sabes que a continuación el féretro será pasto de las llamas y las cenizas, “al agua patos”. El que quiera algo de ellas antes, que lo tome, si se considera dueño de ello. Si se lo ha ganado. Cinco minutillos, no más, de veras. Tú que sabes resumir y reducir porque eres un “reduccionista”, lo cual a mí, me gusta bastante, no creas. Yo, cuando no me da la gana, no sé resumir. Seguro que si las dices tú, las palabras serán acertadas, bonitas y justas. En la justa medida. Mi chico, también podría decir algo, pero su timidez le puede, a veces. Es parco en palabras. Piensa mucho y habla poco y, sólo lo dice a quien quiere, y en público, no le gusta. Lástima. Tiene mucho que decir.

Pues sí. Tooooodos tus deseos en relación a mí, serán órdenes para mí. Me fío de lo que TÚ decidas. Seguro que sabes la utilidad de la anilla de los botes de Coca-Cola, que tal vez te guste, como newyorker. La alianza de oro que porto en mi dedo anular de la mano derecha (of course) con la inscripción en su interior: JUAN 09-12-2000, supongo que también conoces su ¿utilidad?. Sí. Es útil. Ayuda a que el sentimiento dure, en los momentos difíciles, sobre todo. Alguno puede haber. Está claro. Según las circunstancias, algunos deseos pudieran ser fruto de la ¿doble moral? ¿triple moral?. Bueno, en este caso, yo diría DOBLE MORAL POR PARTIDA DOBLE. No sé si sería correcto el término. A veces, sólo a veces, me equivoco en los términos más apropiados para la ocasión....

¿Me he equivocado yo, alguna vez, en algo importante?. Lo de la PARTIDA DOBLE, que se usa mucho en general, es especialmente importante en el lenguaje contable, ése que me dediqué a auditar, o revisar, en mis primeros pasos profesionales que me llevaron a Madrid y otros lados. Ir para volver. Siempre hay que volver, Ignacio. Al lugar del crimen (¿?) y de la Patria Querida, siempre hay que volver. La partida doble en Contabilidad implica que cuadre al Activo y el Pasivo, el Debe y el Haber. En la contabilidad A y en la B. Que no debería haber, ésta última, pero que hay. Algunos contables son poco legales. Pero otros, ¡mammmmma mía!. Qué Cruz. Un contable, después de llevar trabajando 13 años (13, mal número si no crece) en el mismo Departamento que yo, el día 01/10/2007, inauguración del curso nº 400, de esta centenaria casa para la que trabajo, viene y me pregunta, al verme sóla en la puerta de entrada del aula de celebración de ese día, en el que vinieron los Reyes y todo, fíjate tú que día tan importante, en el maravilloso patio porticado del que se llama ahora el Edificio Histórico (para mí, vaya si va a ser histórico ése lugar): “Hola, me suena tu cara del Conservatorio, ¿verdad?”. Yo, estaba sóla en la puerta porque una compañera con la que quedé me había plantado. A veces, las amigas hacen eso. Los hombres, ¿me han plantado?. ¿Y yo a ellos?. No debería. Está feo, eso. El caso es que sí, que yo anduve muchos años por el Conservatorio que antes estaba al final de la calle del Rosal, y por el superior, donde terminé estudios, el llamado “EDUARDO Martínez Torner”, en la Corrada del Obispo. Y me dice que a ver cuando tocamos una de las maravillosas Sonatas de violín y piano de Beethoven, que si patatín, que si patatán........¡Vaya hombre!. Lenguaje contable-financiero, pianista-violinista, el violinista de 1,93 y ojos verdes. ¿Verdes?. Pero ¿porqué serán verdes sus ojos?. Si mi color favorito es el azul, de toda la vida y Gary Cooper los tenía azules. No cuadra. Pero esta investigadora ya le ha encontrado explicación, claro que sí, a tan peculiar color de la esperanza. Que da la casualidad (¿casualidad? ¿acaso eso existe?), que es el color favorito tanto del violinista, nativo de León (Cazurrilandia) y del ex don Juan, nativo de Zofingen (Suiza). El, violinista virtuoso de la orquesta de Cazurrilandia y yo, pianista que un día, logrado el título, renunció a ser virtuosa. Del piano, claro. En contra de las recomendaciones de mi profesor, que preguntaba pero ¿para qué vas a estudiar una carrera?. Si ya la tienes. De profesora, en el Rosal, que se transformará en Escuela Municipal de Música, y luego ya se verá. Que la vida está muy mal. Que hay mucho paro. Trabajo ¿fácil y rápido? ya a los 17. Sin pisar la Universidad, la centenaria casa........Y el toro negro del piano en una sala de conciertos. Eso, otro día. No hay lío, no. Al menos, no lo que suele haber. El de Cazurrilandia además, hermano de la Cofradía del Silencio. Y yo, de mi “corte y confección”. Imposible lío. SUCESO IMPOSIBLE. S.I. Unos acrónimos que me salen mucho últimamente. Y yo, transparente como soy, le hablo al ex don Juan, al llegar a casa. Y él escucha. Como siempre. Escucha y piensa mucho, y habla poco. Dijo: “Esos que se dedican al ballet clásico y a la música clásica, son todos maricones. No me preocupa el “Paganini maricón de los cojones”. ¿Bonito apodo verdad?. También le puso uno a otro compañero del que alguna vez le hablé, al comenzar a salir de novios. Paco, uno de los financieros, el que más lejos llegó, más rápido. Admiración académica, la mía, únicamente. Pero también tiene mote: “Paquito Chocolatero”. El resto, tampoco le preocupan, con razón, y ni se ha dignado a ponerles mote.

Eso sí, el Paganini, que me da a mí que no es m............ de los c.........., por supuesto que de más alta religiosidad y más alta musicalidad que esta servidora. Yo, como no sea más alto que yo, EN TODO, paso. Ahora bien, como me percate de que por ahí hay algo o alguien más alto que yo, EN TODO, entonces, a lo mejor, si me apetece, no paso tanto. Ni siquiera de su blog.
Pues sí. Estoy hasta las trancas. Pero ¿de quién?. Lo del violinista-contable, ya te lo dije (21/04/2009; 19:18). ¡¡¡HELP. Ignacio. HELP!!!!. Como no quiero volverme loca y como no quiero ir al psiquiatra, y que me llene de pastis que no quiero necesitar, pues por eso estoy en el Marfil de la Torre. Es más sano. Creo. Y además, tú me invitaste a hacerlo. Me mostraste cuál era tu blog; aunque yo ya lo había visto. Y aunque el tuyo no es un blog cerrado a los “no invitados”, sino abierto a todo el mundo (me gusta más) yo no había entrado, porque como soy una chica bien educada (o, al menos, eso intentaron mis padres) yo no voy donde no me invitan. Pero si lo hacen y me apetece, pues voy, si me gusta el lugar.....Que me gusta. Yo no digo que no haya hecho nada de nada. He de reconocer que yo le felicité por sus artículos en general, y por uno en particular, y le pedí recomendación sobre un libro. Que es a quien hay que pedirles la recomendación; máxime si son suyos. ¿Es delito?. Díganlo ustedes. O mejor, que lo diga él, algún día. Seguro que lo hace mejor que todos nosotros. Y me fío más de su criterio para decir lo que pasa o no entre dos. Que en el caso de que esos DOS sean UNO, tal vez (seguro), no hay nada que decir, porque ESO, sólo es asunto de DOS.

Rollos de motes y de mi vida (siempre sin rollos, ¿qué rollo, verdad?), a parte, vayamos a lo importante en el Marfil de la Torre. Las propuestas de Ignacio del Valle. Proposiciones según el día (que le da la gana, of course, para eso es su blog). Proposiciones o propuestas nuuuuuuuuuunca indecentes. ¿Nunca?. Hasta ahora no, desde luego. A mi juicio, interesantes y entretenidas. Siempre.

Como te dije, Ignacio, me gustaron tus artículos de este fin de semana. El del suplemento “El Viajero” de El País, me resultó muy interesante porque no conozco Berlín (¡ya va tocando ir a entrenar mi pocho-alemán!) e ignoraba que en el extrarradio berlinés hubiese tal playa con lago y todo, para nadar. Seguro que el agua, cerrada, no está demasiado fría; tampoco en Suiza lo estaba. Lástima, a mí me gusta fría, como la del Cantábrico. El Mediterráneo, caldeado, me resulta sospechoso. ¿Qué hará la gente para que el agua esté tan caliente?. Mi orgasmo marino, en frío, N-A-D-A-N-D-O, en la Isla de Ons, en pleno océano Atlántico...fría, fría, fría. Mi chico, en tierra, pasando del baño y devorando “El Viajero” y “Babelia”. No sé si la capacidad de absorción de letras es directamente proporcional al tamaño, y eso que al igual que yo, es de ciencias. Pero se los devora. Yo, he de elegir lo que leer. No hay tiempo para todo y este pasado sábado elegí leer, entre otros, el artículo del Wannsee escrito por el autor de un libro de localización imposible para mí, a pesar de que, de motu propio, es el único que a tenor del título, me hubiera apetecido leer. Pues ¡vaya por Dios!. Voy a quedar yo sin saber porqué el amor NO (¿?) transformó el mundo, dado que la librería Cervantes de Oviedo y la Fnac de Asturias se empeñan en decirme desde hace un par de meses que dicho libro está descatalogado. Pues nada, así podré yo seguir “en mi mundo”, creyendo que en el fondo, en el fondo, “ESO” es la única cosa por la que merece la pena vivir, porque puede transformar el mundo “humano” en algo no sólo animal, sino también humano.

En cuanto a las pastis de coca y marijuana, ¡¡¡¡¡qué vamos a decir!!!!!!. Que Chapeau, que es de valientes meterse en temas difíciles. Está claro.

Poco puedo decir yo de ese espinoso tema que como bien dices, provoca ronchas. Tal vez mi aproximación sea no como la de la señorita Rottenmeyer sino como la de Heidi, en mis “dibus” animados favoritos de la infancia. Protagonistas de mi infancia junto con Barrio Sésamo: SuperCoco y yo, almas gemelas. ¿Porqué no habré casado con él?. Y digo de Heidi porque mi aproximación a un tema al cual no le he dedicado yo mucho tiempo de reflexión y poco ha sido lo que he coqueteado con las drogas, (bueno con las que no merecen la pena) puede hacer que mi enfoque resulte infantil, como sería el de Heidi, en este aspecto. Que soy algo infantil, es algo que no he dejado nunca de oir. Pues qué le voy a hacer. Cada uno es como es. Aunque claro, infantil, diría yo que depende de para qué y cuándo.

Al grano, de pus.

En lo referente a que la legalización de las drogas, de tooooooodas (¿?) las drogas traería consigo grandes beneficios, al Estado en primer lugar, ahorrándonos todos esos problemas de narcos en cárceles contra los cuales parece cada día más difícil luchar, está claro. Como economista y como liberal, no puedo poner pega alguna. Cuando mis principios de religión liberal colisionan con otros, los suelo poner por delante. Pero en el fondo, creánme, no hay tantos choques. Eso lo tengo muy estudiado. Legalizada la coca, como el café, por ejemplo, tendríamos en el super, resultado de unos cultivos sin problemas y sin riesgos, paquetes y paquetes y paquetes de coca, a un precio similar al café, y tras la comida, en familia, en lugar de tomarnos un cafetito haríamos lo propio con la coca, en la versión que cada uno gustase de disfrutar. Bueno,¡no problem!. Si yo no puedo impedir que alguien se tome una botella de vodka, ¿porqué le voy a impedir otra cosa?.

El argumento económico, redondo, sin fisuras y las ventajas monetarias todas. Además de que podríamos presumir de que vivimos en un mundo más libre, donde nadie le dice a nadie lo que tiene que hacer, porque todos saben precisamente lo que hacer: el bien, a sí mismos en primer lugar y a los demás, por añadidura.

De money, veo que no tienes problemas en entender. Argumento económico redondo y sin fisuras. OK. Si acaso un día que esté muy cascada te llamo y, si te parece bien, me vienes a dar un par de horas de mis sermones, que esta parte del año tengo de eso para aburrir. ¿A las piedras?. No sé, porque a veces pienso que son como piedras. Afortunadamente hay excepciones, como en todo, que son las que nos motivan a seguir adelante. Y porque nos pagan. O sea, por money.

Ahora bien, entrando en otras cuestiones, la cosa ya empieza a chirriar un poco. Aunque a veces, Ignacio, una se descorazona de verdad viendo la cantidad de gobernantes, de uno y otro lado, diría yo ¿pelín? incompetentes, quiero creer, Ignacio, que ya se les habrá ocurrido. Y que si no lo hacen es porque podemos solucionar unos problemas, pero a la vez, crear otros, quizás peores.

Quisiera creer que si esos políticos miran para atrás y observan lo que supuso la Ley Seca en tu querido Estados Unidos, y lo que pasó y lo que solucionó tras su legalización, pues nada, todo igual. Copiar y pegar, como el Word. Solución rápida y fácil. ¿Demasiado?.

En primer lugar, la legalización debería ser a nivel INTERNACIONAL. De manera individual, imposible. Imagínate que lo decidiera el gobierno de España, únicamente. Pues nada, tendríamos aquí el paraíso de la droga y esto iba a ser peor que tener en el mundo los paraísos fiscales que tenemos. Tal vez, los narcos, en tal caso, lo primero que harían, al mínimo movimiento es cargarse al valiente gobierno. Segurísimo que los primeros interesados en que esto no se legalice son precisamente ellos. ¡Se les acaba el chollo!.

El consenso para tooooooodos los países. Lo cual, visto lo visto para otras cosas, parece difícil. Pero démoslo por bueno y posible. Aceptemos pulpo como animal de compañía. ¿Están todas las sociedades preparadas para esto?. ¿Bebe igual un sueco que un sudamericano?. En visitas a refinarías de petróleo de zonas de este último lugar, mi chico me ha contado que el día que cobran son capaces algunos de estarse con una merluza una semana en casa. Y no sólo los peones. Un sueco, pues a lo light, cada vez más, cuando toca, hacerse el sueco. Civilizadamente, digamos. Con información, con educación y con cultura, también de drogas. Cuando tuve que escuchar, ya no voy a decir por recomendación de quien, algún speech de Antonio Scohotado y correr el riesgo de sentirme subnormal profunda por no haber tomado tooooodas las drogas del mundo en todas sus formas y colores, o ver, analizando pormenorizadamente con pelos y señales la película escocesa “Trainspotting” (que me llamen para una tertulia sobre ella, que me llamen, que algo diré, de lo que me han dicho claro), pues parece quedar claro que uno se droga, para pasarlo bien. Por placer. O.W. Eterno, O.W.

¿Sirve la información en todas las poblaciones? ¿En todas las edades?. ¿De veras no están informadas hoy día las adolescentes que se quedan preñadas a la primera de cambio?. Preñadas como los bollos de chorizo que se comen en el Parque de San Francisco de Oviedo, el día del Martes de Campo, con sidrina y cantando el Astuuuuuuuuuuuurias paaaaaaaaaaatria querida, el himno de los borrachos, según lo ven fuera de Asturias. ¡¡¡¡Borracha de amor, quiero yo vivir!!!


Todas esas adolescentes que saben lo que es el “chat” y muchas más cosas de las que yo sabía a su edad, ¿no tienen información de lo que tienen que hacer si no quieren ese resultado?. ¿Acaso la usan?. Pues nada, hombre. Te cambiamos la ley para que tengas muuuuuucho más tiempo para pensarlo y así, te cargas algo más gordo, que mola más. Que se sienten en una silla a pensar; sin hacer nada más. Que prueben a pensar un rato sobre algo. Pero claro, si estamos demasiado puestos de todo, pasamos de pensar (¡¡¡que poco se practica eso ahora!!!!, como el poco respeto que evoca Scohotado) y tira de frente.

Como madre de un hijo de poco más de DOS años, a mí me aterra la idea de que cuando llegue a su adolescencia, esa edad que cada día se adelanta más, como adelanta El Corte Inglés la entrada de la primavera, no sepa manejar todo eso. Sé cual es mi rol, pero no sé si sabré hacerlo lo suficientemente bien con todo lo que hay por ahí. Sé que no puedo protegerle de todo, pero es mi obligación educarle e informarle y que sepa lo que hay.

Si ponen límites, en algunas drogas, las comisiones de expertos que quiero creer que hayan analizado el tema, será por algo. Porque el enganche, rápido y brutal que algunas drogas pueden provocar tal vez no pueda ser digerido por todas las personas de la misma manera, y tendríamos miles de yonquis, pagando impuestos previamente en el precio de la droga comprada, eso sí, pero más yonquis a los que atender. ¿Demasiado pesimista acerca de la sociedad?. De la noruega, no, por supuesto. De otras, no se puede decir lo mismo. En esto de las sociedades, de las comunidades de personas, hay serias diferencias, igual que las hay entre las propias personas.

¿De veras podemos poner en el mercado, pongamos que salga a 2 euros por “viaje”, cualquier opiáceo?. ¿Pueden estar esas drogas disponibles en todo momento, para todas las personas que lo deseen, a precio permisible para todos, las drogas capaces de anular la voluntad de las personas que, modestia aparte, podemos presumir de tener un buen puñado de esa poderosa energía, como bien dices, que es la fuerza de voluntad?. A mí me la anularon; puedo dar fe de ello.

No sé, no sé, y como no lo sé, no me atrevo a dar soluciones fáciles y rápidas de los temas de los que no entiendo, y en los que no soy experta. Por eso, sigo con dudas, porque poco ha sido, como ya he dicho, lo que ha coqueteado esta coqueta mujer que suscribe con las drogas, a pesar de lo cual, yo también soy una yonqui, y no me cuesta nada comprender a los Callejeros de los viernes en la cadena Cuatro, que resulta que es programa obligatorio en mi casa, si la peli de la 2 no vale la pena. ¿Quién poseerá el dominio absoluto del mando a distancia del televisor en mi casa?. ¡¡¡¡Qué placer infinito les proporciona a los hombres “mandar” en ciertas cosas!!!!. Yo, sólo en lo importante. Imposible pelearse conmigo por eso y, encima, van por ahí presumiendo, felices, de que en su casa no se discute por eso. Me alegro. ¡Es tan fácil hacer feliz a un hombre!. Le dejas el dominio absoluto de eso que tiene una peculiar forma, de algo muy querido para él, y contento. Se cree que tiene el poder, je, je. Y yo, también contenta, porque si no fuera por eso yo, de motu propio, no pondría programas como Futurama o Médico de Familia, que reconociendo que me gustan, si no es tanto como a quien comparte conmigo el sofá, estoy convencida de que es porque algún problemilla tengo en el cerebelo y mientras lo miro, lo escucho y me río, no falsamente, igual lo voy resolviendo. Eso sí, con disimulo.

No me cuesta nada, Ignacio, comprender a los Callejeros de la cadena Cuatro, que duermen en un bidón y revuelven en los contenedores de basura para alimentarse de lo que pueden, para ir sobreviviendo, hasta que sacan para su chute diario, y que cuando le cuentan al reportero que el chute dura 10 minutos, y él les pregunta si les compensa, contestan algo así como: “Es lo que hay”. Pues sí. Para mí también es así.

Yo soy una yonqui, pero de la droga del amor. Y al igual que las drogas se pueden tomar en distintas versiones (inhaladas, fumadas, en pastillas, por la nariz....) a mí la droga del amor me gusta en cualquiera de sus versiones, porque me encanta ella en sí misma: en forma de palabras, detalles, regalos, atenciones, muestras de afecto, cariño, consideración y respeto, sobre todo, profundo y sagrado R-E-S-P-E-T-O, que es el que nos debemos tener todas las personas en general, y el hombre a la mujer y la mujer al hombre, en particular. Base fundamental para disfrutar de la droga. Pero sin ningún género de duda, en la versión que más me gusta esa droga, es inyectada. Metiéndome un buen pico, que dure un buen rato, del veneno para mí más deseado. Y mi deseo de ese veneno, por la satisfacción que me puede proporcionar, es directamente proporcional al deseo que siento por el camello que están en condiciones de proporcionarme la droga que necesito, que mi cuerpo, mi mente y mi espíritu necesitan. “El veneno del bueno”, como dice Calamaro, aunque él en su canción no se refiera a la misma droga que yo, ahora. ¡Fíjate tú!. Que en mi vida he comprado un CD de Calamaro y resulta que ahora tengo toda su discografía. ¡Cosas de los gananciales!. Que han de ser para ganar, a DOS. Nunca para perder. Vidas de perdedores, si así es.

El veneno, del bueno, que permite lograr el objetivo de ese acto, humano y supremo al que me estoy refiriendo, objetivo que es, como ya he explicado LA SATISFACCIÓN GLOBAL DEL SER HUMANO: CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU. Y si no ha quedado claro, lo vuelvo a explicar otra vez, porque lo importante igual cae en el examen. En el del juicio final, fijo que cae.

Y es, realmente en ese momento, cuando yo vivo. Cuando yo me siento realmente viva, cuando noto que estoy VIVIENDO de verdad, SINTIENDO de verdad..........y hasta que llega ese preciado momento en que vivo, el resto del tiempo simplemente sobrevivo. Que no es poco. Sobrevivir, seguir teniendo muchas ganas de sobrevivir, para de vez en cuando VIVIR, VIVIR....

Legalizar, ¿hasta dónde?. Lo que se tenga cultura, a nivel general, para digerir. Y, a eso, creo que no estamos todos preparados. Demasiadas asimetrías y demasiados riesgos globales. Que impidiéndolo estamos limitando la libertad de los individuos, ya se sabe.

Pero veneno, del malo, super barato por ahí.......No sé, no sé, Ignacio. Ni los médicos, que por tenerlo al alcance, y que les tientan, saben a veces administrarlo. El vecino del primero de casa de mi mami en Oviedo, en Pedro Masaveu, un neumólogo (sorry, salió en prensa), tiró hace un tiempo a su hija de pocos años contra las piedras del paseo de la playa de Gijón. Estaba bajo los efectos de un chute. Riesgos. Con gente preparada. Uno de los chelistas de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (como hay varios, no delato a nadie), tenía talento para tocar en la Sinfónica de Berlín o de solista a nivel internacional. Se ha quedado en Asturias, y con su sueldo de funcionario, tiene el suministro garantizado. Como soy asidua de esos conciertos, se ve y se oye (algunos lo hacemos) que necesita un nuevo violonchelo, sobre todo para la calidad de músico que es, o debiera decir, que era. Son instrumentos caros; no tiene dinero para un nuevo chelo. Se lo mete por la nariz. Es su decisión. Y suma y sigue de ejemplos, que a menor nivel cultural, peores consecuencias. Como todo. Y no digamos los esquizofrénicos que no toman su medicación debida, y que andan por ahí sueltos. Uno, a un compañero de colegio de mi sobrino, le rebanó el cuello a un niño de pocos años de edad, con un cuchillo en el parque de Gijón. ¿Te imaginas que cierta gente tuviera fácil y barata todas las sustancias habidas y por haber?.

No lo tengo claro, Ignacio. Nada claro, la verdad. Aunque tal vez haya que pensar soluciones y espero que lo estén haciendo.

No fumo y bebo vino, cerveza, sidra, champán-cava y las bebidas destiladas no me gustan de todas las que he probado. Bueno, bebo Baileys bastantes veces. Que es un licor muy rico, aunque no el que da mayor placer a mi lengua y a mi garganta. Por eso, por las noches, en los pubs, es (o mejor dicho, era) fácil verme con una botella de agua (¿parecería yo un perro verde?), porque los refrescos son malos o mejor dicho, excelentes, para aumentar la celulitis. Y como no tomo copas, siempre me ha tocado llevar el coche y, un día aquí a Gijón que yo pensaba que iba a ser ir y volver, pues ¡mira tú por dónde!. Que algo encontré que me enganchó. Bueno, mejor dicho, me encontró EL a Mí. ¿Acaso el orden de los sumandos, en este caso, altera la suma?. No debería, no. No debería. Aún estoy en ello...

Droga, sin lugar a dudas. Muuuucha droga, de la buena (entonces, ¿sólo entonces?) por Xixón.

De la ¿mala? y fuerte, sólo me coloqué una vez (bueno DOS), pero ¡vaya colocón, el primero!. De tres días con sus tres noches, tumbada, como en los fumaderos de opio que se ven en las pelis. En enero del 91. ¿Saben cómo son las matanzas de los cerdos (“gochus”) aquí en Asturias?. Pues los cuelgan de un gancho y los abren en canal. Lo que me hicieron a mí a mis 20 años, abrirme en canal, con una tajada de 40 cm en una operación de siete horas y media, de la que tardé en recuperarme más de nueve semanas y media. Lo juro. No voy a decir el nombre de lo que me metieron, pero esta investigadora investigó luego y resultó ser morfina en alta concentración. No viajé a Venus en un barco y lo único que quería hacer era hundirme, en el sueño, no tan profundo como el que tenemos por las noches. De apijote, más o menos. En un despertar, ligero momento de lucidez, oí por la radio que tenía puesta la enfermera de la UVI de Reanimación del Hospital Central de Asturias, que estallaba la guerra del Golfo. Quise rezar por toda esa pobre gente que iba a morir en esa guerra, mientras yo seguía librando mi propia guerra contra el dolor. Quise rezar pero no pude, Ignacio, porque la droga no me dejó.

Dí a luz a mi primer y, de momento, único hijo, el 27 de enero de 2007. ¡Lástima (la fecha), pero feliz acontecimiento!. Con 24 horas de adelanto. Mi hijo tenía prisa por conocer a sus padres. De 28 de enero, Sto. Tomás de Aquino, día de Aquí NO se trabaja hoy y fiesta de cumpleaños de Iván para mí, también en mi trabajo.

Como dice la Biblia, parí con dolor. A la antigua. A lo tradicional, que igual es lo mío. Por convicción y por obligación porque la epidural conmigo no pincharía en hueso, sino en metal. Parto más rápido y más fácil, sobre todo para los sanitarios. Como no dije ni mu, (¿para qué?; se le va a una la fuerza por la boca), una matrona generosa se me acercó al final y me puso una sedación, de consolación, de premio, para que me relajara, cuando ya había pasado todo. Miré lo que me chutó y no era lo mismo del 91, pero de la familia de los opiáceos, fijo. Reconocí los efectos. Y cuando vino a verme una gentil enfermera y me trajo a mi hijo para ponérmelo al pecho, explicándome cómo se debía hacer, yo quería escuchar. Pero no pude. La droga tampoco me dejó. Afortunadamente tuve tiempo para recuperarme de la pérdida de ese precioso y efímero momento de primer contacto con la criatura que he traído a este mundo, alimentándolo durante su primer año de vida. La producción de la Central Lechera Asturiana y la mía en 2007, debieron de andar muy igualadas. Y la salud de mi hijo lo agradece. Como investigadora respeto lo que dicen las investigaciones de otros y confirmo, en mi robusto hijo, que es verdad. ¡No puedo tener tanta suerte!. Pero el primer momento, la droga me lo robó, y me joroba. Y mucho.

Me recupero de ese momento cuando, desde el interior de casa veo jugar en nuestro jardín a Juan e Iván, Iván y Juan, que son lo mismo, porque Iván es lo mismo que Juan, pero en ruso. Será por eso, que ambos DOS, ya se han hecho grandes “tovaritsch”, grandes camaradas...Será por eso. Y ante la visión de “ESO”, amor, puro amor padre-hijo, me digo y me repito a mí misma lo que ya sé. Que yo no tengo ningún derecho, y mucho menos legítimo, a desear ni necesitar ninguna otra cosa.

No sé si voy a tener otro hijo algún día, Ignacio. Eso es algo que, además de mí y de mi esposo, depende de Dios. O si se prefiere de algo que nos trasciende y que no podemos controlar. Que se lo pregunten a muchas parejas que luchan contra la plaga creciente de la esterilidad. Pero te juro por Dios, y yo no juro en vano (¡tal vez sea esa mi Cruz!) que si vuelvo a traer otro ser humano a este mundo, [ojalá pueda sentirme orgullosa y decir un día que mi hijo es un GRAN SER HUMANO, porque hay gente en este mundo de la que tengo serias dudas], te juro que si se me acerca una enfermera generosa y sonriente (por cierto, yo siempre he tenido suerte en los hospitales; me tratan bien) a darme un chute de algo delicioso y relajante (¿será que ella ya lo había probado, esa dosis, pelín más generosa y sabía lo que había?, je, je,....) le pego un “bufonazo” (con educación, of course) que le quito las ganas. Del primer momento de contacto con mi hijo número DOS si un día lo tengo, descuida que me enteraré. Estaré dolorida, muuuuuuuuuy dolorida, pero me enteraré.

Porque de las cosas importantes de la vida a mí me gusta enterarme, me gusta sentirlas y disfrutarlas. Y no todas las drogas ayudan a sentir bien, a saber sentir. Que es importante para decir que se sabe vivir, que se ha vivido. Yo creo que algunos precisamente las usan para huir de la realidad que les ha tocado (¿tocado? O ¿elegido, mal elegido?) vivir.

Mola sentir todos los días euforia, alegría y ganas de vivir, de pasárselo bien, como ¿nos? da la coca. Algunos propietarios de algunos coches tuneados con coca a 1 euro el paquete de 250 gramos, me dan un poco de miedo por la autopista Y, que frecuento mucho. Yo, toda esa euforia, alegría y ganas de vivir, de pasármelo bien, me la pongo, por supuesto, todas las mañanas, cuando hago la señal de la Cruz. ¿No se nota?. Bueno, seguro que algunos me llamarán Tranquimazin, Lexatin o cualquier otro somnífero o relajante para dormir. Pues nada, soy gratis. Para esto, claro. Y sin receta.

Me presento de nuevo: Soy LEXATIN, una intrusa-rollo en este blog, en el que ¿amablemente? me han “invitado” a hacerme un blog que NO ME VOY A HACER. Para desgracia de muchos. Si yo estoy muy a gusto aquí. Hay que ver cuántos blogs visita la gente. ¡Vaya curro que tienen!. ¿Currarán algo?. Yo sólo blogueo en “EL MARFIL DE LA TORRE”. No soy una mujer promiscua. Tampoco para los blogs.

SABER SENTIR......Importante, muy importante para SABER VIVIR.

En esta casa, contamos el lunes pasado con la visita del escritor leonés Andrés Trapiello, impartiendo una conferencia titulada “La vida como novela”, en la que partía de DOS frases (buen número). Una de Galdós, que encabeza sus diarios y pertenece a la novela “Fortunata y Jacinta”: “Por doquiera el hombre lleva consigo su novela”, y otra de Cervantes: “Quien sabe sentir sabe decir”. ¡¡¡TOMA YA!!!!. ¡Qué fácil decirlo para Cervantes, que decía las cosas que decía y escribió lo que escribió!. Hombre, yo creo que sentir, lo que se dice saber sentir, todos hemos de saber. Porque no merece la pena la vida, si no se siente, porque si no se siente, no se vive. Ahora bien, lo de decir las cosas y luego, escribirlas (que lleva un rato, no crean) eso, habrá que dejárselo a los escritores, que son los que mejor lo pueden hacer ¿verdad?. Yo quiero vivir sabiendo sentir las cosas; sobre todo, las cosas que me importan. Luego, decirlas, las digo como puedo.

¡¡¡Quién mejor que Clarín, para contar la historia de La Regenta!!!!!. Nadie mejor que él. Porque con Clarín te EMOCIONAS, que no es ni más ni menos que “SENTIR” MIENTRAS SE LEE. A lo mejor, no sé, él también la quería. No a La Regenta exactamente, que era un personaje, sino a otra mujer cualquiera que vivía en la Oviedo-Vetusta y que seguro que no era una “cualquiera”. No tengo ni idea porque no sé gran cosa de la vida de Clarín. Como de casi nada. Parece una vida muy “normal” la suya, ¿no?, y trabajó para esta misma centenaria casa para la que trabajo yo (cuando no estoy blogueando, ay, ay.........¡qué malas influencias ejerce en mí El Marfil de la Torre!). Quizás, él también la amó. Tanto como el cura, que corría monte arriba. O incluso más que el cura. ¡Vaya usted a saber!. Y que la amaba se lo dijo así, a su manera y seguro que él, de haber podido, no le hubiera dado “un beso viiiiiscoso”. Menudo favor que nos hizo a todos Clarín, escribiendo el novelón del siglo XIX y ganándose así, su bien merecido pedacito de gloria, ergo inmortalidad. Lo cual es, sin duda alguna, algo muuuuuuuuuy goloso para todo aquel que decide entregar su vida a la literatura. Porque dice que no tiene otro remedio,... porque sino sería un desgraciado. Bueno, otro remedio.... Yo pienso que podría haberse dedicado a otra cosa, la economía, por ejemplo. No problem. Pero ha elegido otro camino y yo creo que ha elegido bien. Muy, pero que muy bien. Ver, veremos. ¡¡¡PERO CLARO HOMBRE!!!!, como se dice en el Multimedia, que hay que escuchar. Por supuesto que se puede escribir un libro, un BUEN LIBRO, un pedazo de libro, que se venda como churros y que enganche a la gente. Por supuesto que sí. Como engancha el Lexatin a la gente de este blog. ¿Verdad que se toman una pastillita de Lexatin cuando andan por el Marfil de la Torre?. Ay, pillines, pillines....Creo que son de color rojo; no recuerdo. Usaba varias distintas mi mami, pero ya le decía yo que no tenía que tomarlas; que no es bueno. Ahora ya no las necesita. Mejor el Rioja, mi vino favorito de, o mejor dicho, para ella, el riojano.

Con todos los riesgos que ello comporta, lo de dedicarse en exclusiva a la literatura. Que queda muy bien decirlo; pero “rebundante”, diría yo, si se llama uno a sí mismo escritor, porque ES UN ESCRITOR. No por otra cosa. Riesgos con la merecida rentabilidad que de ello se puede exigir. El binomio indisoluble rentabilidad-riesgo, de relación directa entre ambas variables, con el que hago comulgar todos los días a mis ovejas, también me parece a mí de las cosas más justas de este mundo. Por ser merecido.

Fdo: Una yonqui de la droga del AMOR, que SÍ puede transformar el mundo y que, por consiguiente, rechaza cualquier intento de ingreso en clínicas de desintoxicación que de esto, mejor que no se construyan nunca.

P.D. nº 1: Siempre le digo a Juan, mi esposo, que el Evangelio de San Juan es, para mí, el mejor. Y la mejor, la pasión según San Juan, la del testigo directo. Los que mejor pueden dar fe de las cosas. Aún así, no lo lee. Por favor, si no han leído los Evangelios, o si no escuchan pedacitos seleccionados de los mismos porque no van a Misa, empiecen por éste. Sin duda es el mejor. Para mí, claro.


Cuando los amigos de JR de Gijón le recriminan que porqué se casó por la Iglesia dadas sus creencias o, mejor dicho, su ausencia de creencias, y encima ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡casarse en Oviedo!!!!!!!!!! (tiene delito para un “culo mollao”) él, muy pachorras, dice: “Yo, me he casado por la Iglesia, por amor. Por amor a mi mujer, no a Dios”. Por eso, para él y para mí, nuestro matrimonio no es nulo. Al margen de lo que diga la Iglesia católica. Así nos vale: a él y a mí. Yo siempre he sido una persona tolerante con las ideas ajenas. Ignoro la razón por la cual a determinado tipo de personas nos atacan de obtusos, inflexibles, intolerantes e incluso, menos inteligentes, “por definición”. Porque sí; porque es lo que toca en este país tras Franco. ¿Y que tendrá que ver ese señor conmigo, ese señor de cuyo nombre no me quiero acordar?. Yo ya me he olvidado de él. ¿Porqué hay tantos a los que les cuesta tanto pasar página?. Con memoria, pero pasando página ya. ¡Qué aburrimiento!.

Mi esposo dice “mujer”. Lo de esposa, le suena mal. A muy “amarrao”, como con las “esposas” puestas. No funcionan las esposas (de los policías) con los hombres. A no ser que ellos las pidan directamente, según el momento, claro. Yo creo que a los hombres, es preciso dejarles la cuerda muuuuuuy floja. Que de lo que quieren, bien que se enganchan ellos solitos.

Leo la Biblia, a diario, en francés. Me la regaló, dedicándomela y eligiéndome un pasaje, aunque no era el autor obviamente, el padre de una de mis familias de acogida en mis veranos en Francia. En concreto, cuando estuve en Amboise, en la región de los Castillos del Loira, en el verano de mis 20 años, por entonces recién cumplidos. Importante año para mí. El de mis 20 años. 2+0=2. Maravillosa zona de recomendable visita. Como la lectura del LIBRO. He elegido un párrafo, no cualquiera:

JEAN, 13: 34-35. “Je vous donne un commandement nouveau: Aimez-vous les uns les autres; comme je vous ai aimés, vous aussi, aimez-vous les uns les autres. A ceci tous connaîtront que vous êtes mes disciples, si vous avez de l’AMOUR les uns pour les autres”.

Está fácil de entender y es sabido, para todos los que han sido bautizados como cristianos (seguro que la mayoría por este blog) y les suena de sobra: “Os doy un mandamiento nuevo: que os ameis unos a otros como yo os he amado, también vosotros, amaos unos a otros. En esto conocerán que sois mis discípulos, si os teneis AMOR unos a otros”.

Yo, Ignacio, de verdad, de verdad, que al mensaje anterior, por mucho que lo lea, no le veo fisura alguna. Es redondo, perfecto, ¿ergo muerto?. ¡Qué va, hombre; qué va estar muerto!. Está muy vivo. Y aunque sea perfecto, que lo es, a mí no me acojona en absoluto. Lo que me acojona es que hace más de 2000 años que nos lo dieron y aún está pendiente de aplicar. Mira que somos duros de mollera, cuando eso que dice ahí, es de verdad, de verdad, de las pocas cosas, por no decir la única, que merece la pena hacer en esta vida, en el breve rato que andamos por aquí.

Si alguien en este blog, sugiere algo mejor, que me lo diga, please. Yo no soy una persona cerrada a las opiniones ni las ideas ajenas. De eso, sobran personas. Yo, escucho las ideas de otros, pienso sobre ellas (algunas no merecen ni DOS milisegundos de reflexión por absurdas, aunque no se lo digo de manera directa, por educación) y, posteriormente, doy mi opinión. Eso sí, sólo SI ME APETECE Y A QUIEN ME APETECE HACERLO. Hay demasiada gente por ahí que si uno quiere ser una persona de bien, lo mejor que puede hacer es ignorarlos. Tratar lo contrario, qué va.... No es mi tarea en este mundo. Creo.

P.D. nº DOS: Felicidades a todos (aunque sea con algo de retraso; sorry, no es culpa mía) por este precioso día que es (que fue ayer) EL DÍA DEL LIBRO. A mí, ayer, puntualmente, he de reconocer que sólo me felicitó CEDRO, o sea, el Centro Español de Derechos Reprográficos del que soy la socia nº A0…..22 (of course. DOS PATITOS, al agua. ¡Qué bien me lo paso en el agua!). Dicen que en los tiempos que corren, con eso de los libros virtuales, podrían desaparecer los otros. Los que se tocan. Los físicos, que a mí, me molan más. El libro tradicional. ¿Porqué será?. El libro cercano, el que se puede tocar, y que te proporciona contacto directo. El contacto virtual se usa pues cuando no se puede usar otra cosa. Para mi gusto, no es el mejor, aunque ayuda. Los blogs (yo sólo uso uno, y desde hace poco) ayudan.
Bonito día el del libro. Los catalanes, que saben mucho de money y de otras cosas, hace tiempo que lo celebran con intercambio de rosa por libro. Y el resto, copiamos. ¿Nació allí, en Cataluña la tradición?. Lo ignoro. La pela, es la pela. Hay que pagar, ser buenos pagadores. YO, PAGO.

Seguirá la oferta de libros físicos, creo yo, si sigue la demanda de los mismos. Ley universal de la oferta y la demanda. Son las leyes que más me gustan, las que no se pueden modificar según el “aire” que les entre a los de turno. Como la de la gravitación universal y otras cuantas más. A cambio de UN LIBRO es preciso entregar UNA ROSA. Es lo que manda la tradición ¿no?. Es importante (para algunos) respetar las tradiciones. Para mí lo es. Si se mantienen, será por algo. Si no se sostienen, dejan de ser tradiciones.

OK. Me parece bien. ROSA a cambio de LIBRO. Mi favorita es la ROSA ROJA. ¿Tradicional?. La típica de mi droga, pero la más bonita, para mi gusto, claro. Una rosa roja, suponiendo que sea ésa la rosa del gusto de quien la recibe.

Felicidades por este bonito día de 23 de Abril de 2009 (de ayer), Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, según CEDRO. Bueno, si yo los respeto, los derechos que tiene que tener un autor. Yo no he dicho lo contrario. Los míos, como autora, los primeros. Reviso si se publica lo que escribo, todo lo que escribo y nada más que lo que escribo.

Muy señalado para mí este día (23/04/2009). Aunque sólo CEDRO se haya dignado a felicitarme. Snifffffffff!.


P.D. nº 2+1: Acabo de leer lo de Couperin. Me confirma lo que yo ya sabía. Que hasta de cultura musical eres más alto que yo. ¡Chapeau!. Bueno, tal vez en esto pensaba yo que podía tener una tímida “ventaja competitiva”, y resulta que tampoco. Bueno; mejor así. Para mí, mucho mejor así.
Eres más alto en música que una persona que tiene un título oficial, expedido por un Ministerio, que le habilita para ejercer como profesor. Eso dice mi título: PROFESOR. No profesor/A. Ya se sabe, si es chica. Que rollo andar así todo el tiempo. Sólo lo hacen los políticos; los que no saben hablar. De Couperin, si te parece, si te da la gana, hablamos el lunes. Me tengo que ir. De veras.

Pufffffffffff!

Anónimo dijo...

LBO2, ¿eres de verdad?

LBO2 dijo...

Al último Anónimo.....

Soy una persona normal y corriente. De lo más normal, empezando por mi aspecto, de asturiana normalita. Esas razas de Mitteleuropa son de otro ADN.....Una se siente un piojo al lado de las holandesas.

Por dentro, también soy normal. Si te refieres a si ando bien de la azotea, creo que sí. Aunque de verdad, que últimamente estoy por aquí para no grillarme definitivamente. Tengo el curro de los inteligentes pero yo, bastante normal. He puesto codos, eso sí.

Mi padre me dijo un día cuando se fue de casa, que no me conocía.

Y mi esposo, que me pilló un SMS fuera de tiempo el mes pasado (¡ay, los móviles), me dijo que no me conocía. El SMS no era nada raro; un anuncio de un concierto y un comentario, pero....Lleva 11 años conmigo y te aseguro que su inteligencia es EXTRATERRESTRE, fuera de lo normal y dice que no me conoce. ¡Toma ya!.

Pues yo me considero más simple que el asa de un cubo. Pero mi padre y mi marido me dicen que no saben quién soy y creo que son los que mejor me pueden conocer. ¿No?

Antes de palmarla (122 años) me gustaría saber quién coño soy. Así que por favor, si alguien en este blog, jefe incluido, me puede decir quien soy algún día, se lo agradecería mucho. Doy muchos datos de mí misma, por eso, aunque no debería (es de mala educación) y tengo que pedir disculpas a quien no le interesen, que supongo que son la mayoría.

Please!. Díganme quién soy. ¡HELP!. Es una faena morirse sin saberlo.