La sangre y la nieve

| jueves, 10 de febrero de 2011 | 0:14


Y por fin llegó la película. Tres años de producción, millones de variaciones en el guion, una búsqueda insaciable de dinero, un cásting trabajoso. Y Arturo Andrade en la pantalla, aunque ya estuviese en ella mucho antes de que Gerardo Herrero decidiese invitarle, y los 10º bajo cero que nos esperan en el rodaje de Lituania, y yo que voy a chantajear a todo cristo en 'atrezzo' para llevarme un casco, o una MP-40, o una Walther, o una gorra de las SS, o un Panzer si me dejan. Y el sueño cumplido, y los ojos que me he dejado escribiendo por las noches y en las hemerotecas por las mañanas, y las tortillas de mi madre, y el aquí no se rinde ni dios de mi madre, y los buenos, los idealistas divisionarios que tendrán un reconocimiento, y la madre Rusia, santa, amante y asesina, y el sudor que se cristaliza a 40º bajo cero, y los rusos a los que hay que matar a cuchillo porque las armas se nos congelan, y Ricardo hablándome de cómo habían conocido a Otto Skorzeny, y los amaneceres de plata oxidada, y la inmensidad de pensamiento de aquellas tierras, y el horizonte de Leningrado cubierto de Stukas, y Juan Diego Botto que adelgaza diez kilos para enfundarse en la piel de Arturo, y Carmelo Gómez obsesionado con Espinosa, un actor actor viéndose mil veces el monólogo de Kurtz para capturar el sufrimiento del personaje, y los Einsatzgruppen llevando el infierno consigo, y mi novia invitándome a cenar cuando se me calentaban los cascos, y la torrija con que los amigos de verdad -esos que estaban en los malos tiempos- lo celebramos, y dios que nos mira, y los huevos que se nos congelan, y el miedo que se enrosca en la garganta, y aquel señor tan mayor, antiguo divisionario, que me hablaba de todo menos de lo putas que las pasó allí, nada de guerra, no quería hablar de la guerra, y es que pasamos las de Caín, decía. Y el respeto del enemigo ruso, y el desprecio del amigo alemán, y el valor inconsciente, y las esperanzas traicionadas, y el quebranto tan grande en el espíritu, y los dedos que se quedan pegados al metal helado, y los soldados bajo palios de hielo, con sus corazones atrapados en gélidos segundos, y la cellisca, y la tiritera, y la muerte que nos mira desde las fotografías, y el hambre que sólo se podía calmar fumando, y la sangre, y la nieve.

11 comentarios:

Begoña dijo...

Escribiendo se puede dibujar un buen cuadro al óleo para retratar interiores y exteriores. Entre el aquí no se rinde ni dios, los amigos que estaban en los malos tiempos y las invitaciones a cenar. Queda claro que todo sueño tiene su pequeña parcela de pesadilla. Nada es gratuito.
Saludos

YO dijo...

Pues enhorabuena por ver tu sueño cumplido. Si era tan importante para tí que el libro se hiciera película, supongo que te hará muy feliz, de lo cual me alegro.
Lo que es evidente es que lograr cumplir los sueños implica trabajar mucho.
Poca magia para lograrlos y sí mucho tesón y convencimiento. Y confianza en uno mismo para lograrlo.
Que disfrutes del rodaje.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Como decía un amigo: la gente no tiene ni idea de la cantidad de mierda que hay en el mango de la magia. Sí, en todo triunfo siempre estamos acorralados por el desastre, en todo sueño hay un germen de pesadilla. Por eso hay que relativizarlo todo.

Y Begoña, no podrías haberlo descrito mejor.

Carlos dijo...

Después de haber leído "El arte de matar dragones", y haber saltado a "Los Demonios de Berlin", que disfruto estos días, y a falta de encontrar "El tiempo de los emperadores extraños", no par de decir a quien quiera oírme que eres lo mejor que he leído de Literatura en español en mucho tiempo...Te deseo lo mejor con tus libros y que esta película al menos se acerque.
Saludos
Carlos
PD: Por cierto que justo antes de "Los Demonios de Berlin" me leí "Violetas de Marzo"..¿no harías tu lo mismo? Me sonreía con las referencias al Adlon y otras...Saludos a Arturo.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Gracias. Um, el mundo del arte es como las cerezas, todo se enreda :) Abrazos.

rodericus2009 dijo...

Cuando se trabaja con teson, esfuerzo y esmero siempre hay una recompensa, pequeña o grande. Y la mejór quizas sea compartir "torrija" con los que siempre estuvieron ahí, al lado, Los que nos confortan y nos soportan en los malos tiempos, y que son discretos cuando llega el triunfo.
Felicidades, y un saludo.

Ilsa dijo...

Hace poco leí que la cultura de la perseverancia está desterrándose,con lo cual, ya no se valoran la paciencia y la constancia,cualidades que ayudan a alcanzar nuestras ilusiones.
Para mantener el ímpetu, es importante estar bien con nosotros mismos e ir a un concierto,una cena,quedar con los amigos, con tu pareja...
De esta forma, conseguimos que nuestros sueños se hagan realidad.Así que como ya has conseguido uno de ellos, como se decía en otra película:
"Que la fuerza te acompañe"

Abrazos.

Grendel dijo...

Pues yo te descubri eeste verano al comprar "Los demonios de Berlín" para la piscina... coño me engancho y luego he leido "El tiempo de los emperadores extraños", ahora me queda por leer "el arte...", voy al revés pero no importa demasiado, je,je,...
Arturo Andrade se sale -supongo que es otro de los casos en que el personaje adquiere vida propia y se independiza del autor-, no obstante la alegría que siento al saber que va a pasar al cine, temo siempre que la peli me defraude. Por favor no dejes que gasten una millonada y hagan una puta mierda como hicierón con Alatriste. Concesiones al marketing ni una...
Salu2 astures

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Gracias a todo el mundo. Dice bien Rodericus, los más discretos a la hora de las medallas son los que más apuntalaron cuando no las había.

Y Grendel, creo que apuntas bien, si soy recordado, me da que lo seré por este personaje. En fin, es lo que hay, y agradecido. Y sobre la peli, pues hay que tener claro que la novela es mía, pero la peli es del director. No puede haber intromisión, sólo matiz.

Abrazos.

Anónimo dijo...

Espero ilusionado el film.En tu comentario hecho de menos algún reconocimiento a las fuentes... supongo que alguno de los divisionarios te impactó... ¿Quizás Sánchez Diana?.
Disfruté con tus dos novelas DEV,
Un hijo de divisionario herido en Posad- el infierno-.

IGNACIO DEL VALLE dijo...

Muchas gracias, la gente con la que hablé prefiere permanecer así, anónimos. A mí me alegra que por fin empiecen a sacar a los divisionarios del guetto histórico. Fueron gente valerosa, idealista en muchos casos al margen de políticas. Lo de Krasny Bor fue una de las grandes hazañas militares de la historia, y nadie se ha dado por aludido. En fin, es lo que hay. Yo he puesto mi granito de arena. Un abrazo.