Empereurs des ténèbres en un nuevo premio

| jueves, 28 de abril de 2011 | 0:55






La edición francesa de El tiempo de los emperadores extraños, que permanece finalista en el premio Violeta Negra del Festival de Toulouse, ha sido incluida entre las novelas que optan al Premio de los Lectores del festival LITTERATURES EUROPEENNES COGNAC.





Sélection officielle du Prix des Lecteurs 2011
parrainé par le Groupe Garandeau
L’Espagne à l’honneur
http://www.litteratures-europeennes.com/


Andrés Barba Versions de Teresa Bourgois 2011
Juan Manuel de Prada Le septième voile Seuil 2009
Ignacio del Valle Empereurs des ténèbres Phébus 2010
José Manuel Fajardo Mon nom est Jamaïca Métailié 2010
Rosa Montero Instructions pour sauver le monde Métailié 2010
Albert Sanchez Pinol Treize mauvais quarts d'heure Actes Sud 2010

Lo cíclico

| domingo, 24 de abril de 2011 | 22:27






Miren lo que escribe Ivo Andric en su novela Un puente sobre el Drina acerca de la juventud de 1913:



La vida se presentaba ante sus ojos como un objeto, como un campo de acción en el que dar libre curso a sus instintos liberados, a sus curiosidades intelectuales y a sus hazañas sentimentales que no conocían fronteras. Todos los caminos se abrían ante ellos: probablemente no llegasen a poner el pie sino en un escaso número de aquellos caminos, pero, no obstante, la embriagadora voluptuosidad de la vida consistía en eso precisamente, en que podían escoger libremente la senda que quisiesen y pasarse después a otra, y a otra, según les viniese en gana. Todo lo que los demás hombres, pertenecientes a otras razas, a otros países y a otros tiempos habían logrado crear y poseer en el transcurso de las generaciones, merced a esfuerzos seculares, a costa de sus vidas, de renuncias y sacrificios más grandes y más valiosos que la vida, todo esto se ofrecía a ellos como una herencia accidental, como un peligroso regalo del destino. Parecía increíble y fantástico, y, a pesar de todo, era cierto: podían hacer lo que quisiesen de su juventud, y hacerlo dentro de un mundo en el que las leyes de la moral social y personal, incluso la lejana frontera del crimen, estaban, por aquel entonces, en plena crisis, siendo libremente interpretadas, aceptadas o rechazadas por cada grupo y por cada individuo. Aquellos jóvenes podían pensar como querían, juzgar sin trabas acerca de cualquier cosa; osaban decir lo que les venía en gana y, para muchos de ellos, sus palabras valían tanto como sus actos y satisfacían sus necesidades atávicas de heroísmo y de gloria, de violencia y de destrucción; pero sus palabas no llevaban implícitas la obligación de actuar, no suponían una responsabilidad en el que las había enunciado. Los más capacitados despreciaban lo que les era necesario aprender y subestimaban lo que podían hacer, vanagloriándose de lo que ignoraban y entusiasmándose con aquello que quedaba más allá de sus fuerzas. Es difícil imaginar una manera más peligrosa de entrar en la vida...



Quiero coletas de vikingo

| martes, 19 de abril de 2011 | 20:44

Utopía, exigencia y moscas cojoneras. Es una buena frase para empezar un artículo. Todo ello aplicable a mi nuevo ídolo: el ciudadano islandés. Estos señores tienen más cosas aparte de energía geotérmica: tienen cojones. Cuando a finales de 2008 la crisis se llevó por delante toda la economía de la isla -véase el documental 'Inside job'-, la deuda de Islandia equivalía tres veces a su PIB, la króna, su divisa oficial, desapareció del radar, y la Bolsa se hundió como si unos mafiosos le hubiesen forrado los pies con cemento. El FMI terminó aprobando un préstamo de 2.100 millones de dólares, al que se sumaron 2.500 millones más de países escandinavos. Si eso ocurriese en cualquier otro lugar, la naturaleza farisaica de los partidos aliada con la pereza del pueblo provocaría el famoso pelillos a la mar y aquí paz y después gloria. Sí, quizás alguna manifestación, lanzamiento de huevos podridos, llanto y crujir de dientes. pero nada. De nada. Hasta que llegaron los islandeses. El dicho de «pequeños Estados, pequeña política» se ha quedado obsoleto. En esta ocasión, la dictadura del espacio no ha sido óbice para que sacasen la navaja de capar y primero se han cargado el Gobierno conservador y luego han nacionalizado la banca. Ante la propuesta de la siguiente coalición de que la deuda la pagasen mensualmente las familias islandesas durante los próximos 15 años al 5,5% de interés, volvieron a sacar el cuchillo jamonero y que de eso nanai. Resultado: han impuesto un referéndum popular para tomar decisiones económicas sobre la crisis. De inmediato, el FMI se encabrona y congela las ayudas económicas al país, y los islandeses montan una guillotina en medio de Reikiavik e inician una investigación para buscar responsables de la crisis con detenciones de banqueros y altos ejecutivos. Dios, me pongo hasta cachondo. Pero la cosa no acaba ahí. Tras tomarse unos cuantos cuernos de cerveza, han reunido una asamblea constituyente a fin de elaborar una nueva constitución que en el futuro ponga coto a desmanes de tal calibre. Y, por último, con los pinchos de bacalao para ir forrando, han aprobado una iniciativa para los medios de comunicación destinada a proteger la libertad de información y expresión, convirtiendo la isla en puerto seguro para gente como Wikileaks y cibernautas de todo pelo que luchen contra la tiranía y la censura. Barbas, barbas, ¿cuáles empezamos a poner en remojo?

KINSKI EN LIMA

| sábado, 9 de abril de 2011 | 18:51


Comienza el FESTIVAL Ñ en Lima. Como bloguero oficial, podrán seguirme a partir del lunes y durante toda la semana en mi blog gemelo KINSKI EN LIMA. Les contaré lo que acontezca. Nos vemos.

http://www.revistaparaleer.com/blogs-ene/Ignacio-del-Valle





Adendum: Sangre en la nieve, última semana de rodaje en Alicante.



La seducción accidental

| jueves, 7 de abril de 2011 | 17:32


Esta foto fue tomada por George Silk en 1956, durante los Juegos Olímpicos de Melbourne. Entonces no sabía quién era aquella atleta, simplemente cubría los saltos de altura femeninos para Life, cuando localizó a aquella desconocida entre bambalinas. En ese momento supo que tenía algo mágico y empezó a disparar compulsivamente. La veinteañera sueca Gunhild Larkin, que así se llamaba la chica, nunca ganó nada, ni siquiera estuvo entre las mejores, e incluso en el resto de fotografías no hay nada extraordinario en ella. Pero en esta sí, en esta tuvo su momento decisivo, y lleva seduciéndonos desde él durante los últimos cincuenta años.

Bocatto di cardinale XL

| lunes, 4 de abril de 2011 | 0:01

Cómo los cuatreros saquearon el mundo -y volverán a hacerlo si no los regulamos-.

Francamente, los marcianos pasaban por allí, no tienen mucha importancia. Les van a contar otra cosa.


Lo cogí de una pila de cómics en el puesto donde estaba firmando libros en Burdeos, abrí la primera página, y ya no paré hasta terminarlo.

Burdeos en negro petróleo

| viernes, 1 de abril de 2011 | 17:07


Este sábado, invitado por el Instituto Cervantes de Burdeos, compartiré una mesa negrísima con Sergio Ramírez y Ramón Díaz Eterovic, moderará Christophe Dupuis. Les esperamos.


Cuando el hongo nos alcance

| miércoles, 30 de marzo de 2011 | 11:54


El archipiélago japonés siempre ha mantenido una relación estrecha con el desastre, geográfica y míticamente. El entorno epiléptico en el que se sitúan las islas da pábulo a una cultura del caos, de la catástrofe, del cataclismo. Las penosas y tristes imágenes de estos días subrayan esa propensión, miles de habitantes muertos o asolados, las miradas perdidas, los súbitos apagones, las filas en los supermercados, los helicópteros intentando apagar el infierno, el despeñamiento del índice Nikei, el mar desencadenado… Ha bastado un solo número, 8,9, para que la vida nunca vuelva a ser la misma. De este entorno surge un manga, un anime, un cine y una literatura obsesionada con el Apocalipsis, especialmente tras la Little Boy del 45. Hiruko, el dios-sanguijuela del panteón mitológico japonés expulsado del mismo por su predisposición a la calamidad, la hecatombe ciberpunk de Akira, los relatos del libro de Haruki Murakami, Después del terremoto, inspirado en el terremoto de Kobe, Godzilla abriéndose paso entre los acantilados de edificios, las películas armagedónicas de Shiro Moriati, Toshio Masuda o Kinji Fukasaku, las últimas creaciones de Miyazaki, el Ghost in the Sell de Masamune Shirow… Evidentemente, el país tiene sobradas razones para que su sensibilidad artística esté sembrada por el fantasma del fin del mundo. Todo arde en la imaginación de Japón. Y en los próximos años, las imágenes de estos días, el emperador contrito y encomendándose a la Virgen del Carmen, la impresionante reacción de los ciudadanos, la violencia del agua, los nuevos ibakusha huyendo del nuevo veneno radioactivo, la catarsis nacional, la contumaz locura, el granizo y la nieve congelando a los supervivientes, los once mil muertos y dieciséis mil desaparecidos, la cascada de desgracias, el cáncer y la incertidumbre geofísica, los barcos arrastrados hasta el centro de las ciudades, los crematorios… serán el humus del que saldrá más arte. ¿Qué nuevos Kurosawas rodarán nuevas Crónicas de un ser vivo? ¿Quién podrá atrapar el fin del mundo en un haiku?

Diario de rodaje de "Sangre en la nieve" 4ª entrega

| domingo, 27 de marzo de 2011 | 12:12






IMÁGENES DEL RODAJE DE "SANGRE EN LA NIEVE" EN TVE1


La tómbola del mundo

| jueves, 24 de marzo de 2011 | 9:06

Ya lo decía Marisol, que el mundo es una tómbola que gira y gira y cambia de color. Lo mismo que opina Colum McCann en su Que el vasto mundo siga girando. Esto es lo que yo llamo un novelón, uno de esos libros que retrasas acabar porque te lo estás pasando como un enano y aprendes tanto que es una desgracia que no continúe. Y últimamente ocurre tan poco, ¿verdad? Estamos resabiados, es lo que hay. Pues bien, Colum recrea los setenta en Nueva York en todas las direcciones y en todos los sentidos, con esa estructura que a mí tanto me pone, llámese Magnolia, Crash, Historias de Nueva York, Short Cuts o Grand Canyon. Personajes y más personajes en viajes de la predestinación al caos y vuelta a empezar, prostitutas, millonarias de Park Avenue, sacerdotes de la Teología de la Liberación, hackers muertos en Vietnam, funambulistas colgados del WTC, artistas extraviados en dédalos interiores… Historias centrífugas que convergen y se disparan, todas compartiendo el mismo aire; primera persona, tercera, omnisciente, masculino, femenino; diferentes velocidades dependiendo de la necesidad del contar; poliedros, panópticos, distintas capas de lecturas, un conjunto en el que el todo nos da más información que la mera suma de sus partes, una fragmentación, sí, pero con sentido, no el tocomocho que muchos autores nos quieren colar como novelas. Y nos habla de la decencia, de la crueldad, de la pérdida, de la duda, del amor, de la belleza. Y nos habla, nos habla, nos habla. Una escritura que es, citando a Doctorow, como conducir en la niebla, moviéndose sin saber adónde se va, hasta que las piezas de repente encajan y entonces uno se pregunta: ¿por qué demonios ha sido tan complicado llegar a esto? En ese camino nos deja frases redondas, perlas, zafiros, diamantes, gotas de oro: “Los huesos de su caja torácica parecían un extraño instrumento musical“; “te quiero como al chocolate, como a la nicotina”; “los ejércitos conquistadores terminan por convertirse en prisioneros de sus posiciones”; “le conté la verdad, pero no fui sincera”; “un beso en la boca, intenso como la sal”. El tipo se sale, se lo digo yo. Personalmente voy a leer el resto de sus libros, aunque, siendo francos, lo haré sin ninguna esperanza: resulta difícil encontrar una pértiga que mida lo suficiente como para superar este listón. Eso sí, queda tanto por contar…