Un chiste malo

| domingo, 19 de octubre de 2014 | 19:53

He dejado transcurrir el tiempo antes de escribir un artículo sobre Artur Mas, básicamente para tener más claras las ideas. Finalmente, ya sé lo que es el señor Mas: un chiste malo. En efecto, uno de esos chistes que se cuentan y dices, “agh, pero qué malo“, y te ríes por no llorar. Y no me refiero solo al confusionismo, las triquiñuelas, la capciosidad, el disparate o el matonismo con que lanza sus propuestas, sino porque está poniendo en riesgo la convivencia pacífica dentro de la misma Cataluña, y de esta respecto al resto de españoles. El mero hecho de crear una división discriminatoria entre quienes quieren una cosa -derecho a decidir-, y el resto de “enemigos”, nos conduce a tenebrosos caminos bien descritos por Elias Canetti en su análisis “Masa y Poder”. Javier Cercas expuso en un artículo titulado “Democracia y derecho a decidir” con una claridad meridiana cómo los catalanes pueden a través de unas elecciones -legales- optar por la independencia o hacer un referéndum -ilegal- y provocar un rosario de consecuencias tan azarosas como imprevisibles. Dicho esto, y tras la última ocurrencia cantiflanesca de una consulta que no es consulta o bueno, que casi, a ver si cuela, tirando de “soberanismo transversal”, lo que es evidente es que para esta herida hay mala cura. Con la periodicidad de los ataques de malaria, se empoderará del país, y ni las sanciones, prohibiciones o suspensiones lograrán morigerarla. Se repite la palabra “diálogo”,  se repite “estado federal” -cuando de hecho la España autonómica ya es más que federal-, se repite “consenso” y muchos tablazones gramaticales a modo de puente, pero hace tiempo que no compartimos el mismo “storytelling” de lo que es España, es decir, el relato de la historia, los hechos, las esperanzas, los sufrimientos, los logros que conforman la tribu, la comunidad que nos permite avanzar con tolerancia y respeto. Los “spin doctors” pretenden crear una nueva historia de España olvidando todo lo que hemos compartido para que esta fórmula magistral siga activa. Quizás se trate de eso, de olvidar los chistes irresponsables, mezquinos, toscos, unilaterales, y buscar un chiste que nos haga reír “bilateralmente”. 


Saul Leiter

| miércoles, 15 de octubre de 2014 | 18:48

                            
                            Still life. 

Aquí Berlín

| miércoles, 8 de octubre de 2014 | 17:17

Todos los que amamos Berlín estamos de enhorabuena por la edición del ensayo "Aquí Berlín" del periodista J. M. Stim, traducido con precisión por Félix San Beltrán, sobre la ciudad sin centro, o mejor dicho, la ciudad donde todo es centro. Mitte, Unter der Linden, Friedrichstrasse, Charlottenburg, Tempelhof, Wannsee, Tegel… JM Stim escribe refugiado “al calor del amor en un bar”, como decía la canción, con una copa en la mano y un cigarrillo en la otra, mirando cómo transcurre la vida berlinesa, mientras nos recuerda los cimientos históricos midiendo la distancia exacta desde su mesa. A equis kilómetros de su cigarrillo humeante Mark Twain discutía con el Káiser Guillermo sobre las pensiones de los soldados alemanes, a otros equis, Francis Bacon se maquillaba y se vestía de mujer, o Billy Wilder conseguía financiación para su primera película, o Walter Benjamín se libraba de su soledad leyendo incansablemente, o Helmut Newton compraba su primera cámara para ir a fotografiar a las compañeras más atractivas de su clase, o Reinhard Heydrich decidía la exterminación de todos los judíos de Europa, o Bertol Brecht fundaba un teatro o Peter Falk se paseaba con un ángel bajo el cielo gris. Porque todo esto y muchísimas cosas más es Berlín. JM Stim la define como el pobre viejo hermafrodita que observa el mundo con ojos de recién nacido, una lugar feo y poco glamuroso que, sin embargo, no tiene ni principio ni final, en un frenesí de creatividad y euforia. Sus clubes anárquicos "en Berlín no hay vírgenes", las 190 nacionalidades que se mezclan, la bohemía internacional... “La ciudad devora el talento y la energía humana con una voracidad incomparable, para luego digerirlo, triturarlo y volverlo a escupir rápidamente". Es la Berlín que no deja a ningún visitante indemne, la Berlín donde se puede ganarlo todo o perderlo todo. Depende de la gallardía de su apuesta. 

Busca mi rostro en el salón del libro de Gaillac

| miércoles, 1 de octubre de 2014 | 18:20



Volvemos a Francia¡¡¡ Presentación y firmas de "Derrière les masques" -Busca mi rostro-, editorial Phébus, en el Salón del Libro de Gaillac durante los días 3-4-5 de octubre. También mesas literarias, y sobre todo, el reencuentro con los esenciales lectores franceses...



El mar es mar porque lo pinta Sorolla

| lunes, 29 de septiembre de 2014 | 10:26

                             
                               Niños corriendo por la playa. Lo pueden ver estos días en la expo de la fundación Mapfre, en Madrid. Pero normalmente está en el museo de Bellas Artes de Oviedo. Una cosa es verlo aquí, y otra cosa es ver ese mar pintado a medio metro. Porque el mar es así.  

Un contemporáneo del siglo IV

| martes, 23 de septiembre de 2014 | 10:06

El cómico Eubulo escribió en el siglo IV una obra titulada "Dioniso", del que recogemos este fragmento formulado por el encargado de mezclar los vinos durante los "simposium" -bebemos juntos-, en los que los griegos se reunían para departir como en "El banquete" de Platón:

"Sólo tres cráteras mezclo
para los que son prudentes; la una, de salud, 
la que apuran primero. La segunda, 
de amor y placer. La tercera de sueño,
que al apurarla los invitados sabios
regresan a casa. La cuarta ya no
es nuestra, sino de la insolencia. La quinta del griterío;
la sexta, de los bailes en la calle; la séptima, de los ojos 
morados;
la octava, de los alguaciles; la novela, de la cólera;
la décima de la locura, que también hace caer".

Busca mi rostro en el festival de Besançon

| miércoles, 17 de septiembre de 2014 | 14:08


Presentación y firmas de "Derrière les masques" -Busca mi rostro-, editorial Phébus, en el Festival Literario de Besançon durante los días 19-20-21 de septiembre. Asimismo, este viernes compartiré una mesa con Leonardo Padura, Carlos Zanón y Liad Shoham. Hablaremos de lo divino y lo mundano. A su disposición...


             Con los lectores franceses. Se interesan por tu obra, compran a pesar de la crisis y son extremadamente amables. Muchas gracias por estos días en el festival de Besançon. Volveré con el francés afinado, prometido.


                           Con Carlos Zanón, Leonardo Padura y Alfredo Noriega. Ahí es nada. 


Etimología del terror

| domingo, 14 de septiembre de 2014 | 18:13


Terror viene del latín “terreo“, temblar. Los camarógrafos del Estado Islámico tienen el oficio suficiente para saber que un hacha mete más miedo que un Kalashnikov por quién sabe qué reminiscencias de nuestro cerebro reptiliano, y se aplican a la labor de enmarcar con el color y la luz y el telón de fondo adecuado sus banquetes de sangre. El uso del terror escenificado es antiguo como la guerra, las Horcas Caudinas que los samnitas infligieron al ejército romano, los seis mil crucificados entre Capua y Roma tras la derrota de Espartaco por los mismos romanos, los quince mil soldados búlgaros cegados por orden de Basilio, el emperador bizantino tras ganar la batalla de Kleidion… pero con los nuevos medios de comunicación, el fenómeno se ha afinado de manera palmaria. Decapitaciones, crucifixiones, esclavización, ejecuciones y violaciones en masa… nos devuelve a un concepto clásico de la guerra tras los ingenuas creencia de que los drones y los misiles y los satélites y las operaciones quirúrgicas de los comandos especiales lograrían convertir un hecho siempre sanguinolento en, diríamos, una maqueta de soldaditos de plomo donde resolver los conflictos con un par charlas y tres movimientos estratégicos. Todo higiénico, todo muy propio.  Estos cabrones nos han despertado del sueño de los justos recordándonos que en la guerra se sacan los ojos al contrario, se queman niños, se violan viejos, se practica el canibalismo ritual, con la misma naturalidad con que buscamos un contacto en “wasap”. La difusión viral hace el resto. La única cosa que tienen en mente sus miembros del EI es imponer su santa voluntad a todo quisqui, es decir, el salafismo yihadista, una versión fundamentalista, excluyente y rigorista del pensamiento musulmán, que incluso quiere recuperar Covadonga. Tendría gracia si no fuera tan calamitoso. Nosotros los infieles deberíamos responder con una versión occidental de su sencilla propuesta de esclavizarnos a todos, sin ningún tipo de miramiento diplomático, que resulta ser la misma proposición del coronel Kurtz: "Drop the bomb, Killem all". Luego ya miramos la causas de ese caldo de cultivo donde surgen los monstruos, pobreza, crisis de identidad, falta de oportunidades, las hipotéticas injusticias contra la población musulmana en Europa…

Gastronomías del mundo mundial

| viernes, 12 de septiembre de 2014 | 10:13

Un Rueda fermentado en barrica de roble francés. Un verdejo tan potente que se decanta antes. Tengo querencia por los blancos poderosos.

La plata de L.A

| lunes, 8 de septiembre de 2014 | 15:23


Los más jóvenes no lo recuerdan, pero antes de Iniesta, hubo otra gesta deportiva, quizás aún más importante. Sucedió en 1984, durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Era una selección de baloncesto llena de nombres que ahora probablemente ya solo dicen algo a los cuarentones, un puñado de hombres que disputaron una final a la temible e intocable Estados Unidos. Era una época en que la mera existencia de un Gasol era inimaginable, los complejos todavía nos desbordaban, la posesión del balón era a treinta segundos, no había línea de tres puntos, los pabellones estaban neblinosos por el humo del tabaco y en los ataques se devanaban alambicadas estrategias. A las cuatro de la madrugada de aquel diez de agosto, todos sabíamos que íbamos a una batalla perdida, pero íbamos a morir con la botas puestas y todo el país estaba delante del televisor con el sonido de fondo de las chicharras veraniegas. La picardía de Iturriaga, la muñeca prodigiosa de Epi, la muralla torpe pero taponadora de Romay, la fuerza desaforada de Fernando Martín, el trabajo sucio de De la Cruz, la clase de Corbalán, la visión de juego de Llorente, el contragolpe de Solozabal, el curro estajanovista de Jiménez -que cambió el concepto de “alero”-, el control de tiro y la oportunidad de Margall… Una falange alérgica al brillo individual -esa fue la clave de su éxito-, que venía de derrotar en la semifinal a nuestro Coco particular, la portentosa y chulesca selección de “Yugolavija”, con los Dalipagic, Radovanovic, Zizik, Nakic… pero sobre todo de aquel genio cabrón que tantos disgustos nos dio: Drazen Petrovic. Les laminaron y después supieron mantener la dignidad frente al “panzer” gringo a base de nervio, orgullo, sufrimiento y talento; exprimieron cada tiro, cada asistencia, cada gota de sudor, cada resquicio que nos dejaron para convertir un sueño en épica. Todavía siento el gusanillo de aquella madrugada, la ilusión, la euforia ante uno de aquellos mastodónticos televisores a color, en que nos enfrentábamos a semidioses liderados por un jovencísimo Michael Jordan, y ganamos una plata que para el país tuvo siempre el peso específico del oro. Ese verano el baloncesto español se hizo mayor, y yo, aunque no lo sabía, seguía su rastro a través de una adolescencia que entonces parecía que nunca terminaría…